Читать книгу «¿Cuánto bebes?» онлайн полностью📖 — Дэвид Натт — MyBook.

TODO DEPENDE DEL CONTEXTO

Hay tantas experiencias bajo el influjo del alcohol como personas. En cada caso, las peculiaridades dependen más del entorno y las expectativas que de cualquier singularidad que presente la propia bebida. El subidón que provoque una lata caliente de gin-tonic en un tren de cercanías abarrotado no tendrá nada que ver con el de la misma cantidad de martini en un elegante bar de hotel, por ejemplo. Y tomar unas copas antes de salir de discotecas dista un mundo entero de saborear una copa de jerez con tus padres en Navidad. Hay quien bebe antes de ir a dormir para relajarse y hay quien bebe antes de ir a una reunión de negocios para ganar confianza (aunque esta segunda práctica es bastante desaconsejable).

Buckfast Tonic Wine resulta interesante como (involuntario) experimento social y ejemplifica de maravilla cómo los efectos del alcohol interactúan con los propósitos individuales. Aunque, al principio, los monjes de la abadía de Buckfast en Devon lo elaboraban como tonificante, «Buckie» (como se lo conoce popularmente) es un vino potente y fortificado (15% de alcohol) con abundante cafeína añadida. Una botella contiene el equivalente a casi cinco expresos dobles.

Primero se comercializó como un tónico para personas que sufrían carencias de energía, ya que la cafeína combate los efectos sedantes del alcohol. Quizá estés al tanto de que Buckie se ha convertido en la bebida de culto entre los hinchas de fútbol escoceses (quienes la conocen como wreck the hoose juice10), pues estos beben una botella (o incluso más de una) antes de salir a buscar gresca. Una encuesta escocesa realizada entre delincuentes juveniles determinó que el 43% de quienes habían bebido alcohol antes de cometer alguna infracción admitieron que su bebida predilecta era Buckfast.

Sigue siendo el mismo vino que cuando se comercializaba como tónico, pero ahora se utiliza para un propósito completamente distinto. En 2014, el Gobierno escocés debatió sobre si Buckie debería dejar de venderse en botellas de vidrio, ya que algunos informes advertían de que se usaban como armas, según el periódico Scotsman [7]. Si bien esta ley no llegó a aprobarse y Buckie sigue vendiéndose en botellas, ahora también está disponible en latas (tal vez para reducir el riesgo que suponen las botellas rotas).


CUADRO 3

¿QUÉ VA OCURRIENDO CONFORME MÁS BEBES?

LAS ETAPAS DE LA EMBRIAGUEZ

El aumento de tu contenido de alcohol en sangre influye en cómo te sientes y te comportas, así como en los diferentes neurotransmisores de tu organismo.


Concentración de alcohol en sangre Sensaciones Neurotransmisores
20 mg% Relax, estado de ánimo ligeramente alterado, leve incremento del calor corporal ¿GABA? Endorfinas
50 mg% Menos inhibición, más volumen de voz, más gestualidad, menos coordinación y enfoque visual GABA. Serotonina
80 mg% Pérdida de coordinación, equilibrio, habla, audición y tiempos de reacción GABA. Endorfinas
100 mg% Dificultad para hablar, merma en los tiempos de reacción y el control físico GABA. Dopamina
150 mg% Euforia, la coordinación se reduce tanto que existe peligro de caer al suelo, aumenta la dificultad de caminar y hablar, posibles vómitos GABA. Serotonina y dopamina
250 mg% Confusión, estupor y desorientación, pérdida de capacidad de respuesta al dolor, pueden darse las primeras náuseas y vómitos, difícil mantenerse en pie y caminar de forma autónoma, comienzan las lagunas mentales GABA + bloqueo de glutamato
300-400 mg% Posible pérdida de consciencia GABA + bloqueo de glutamato
400 mg% Estupor GABA + bloqueo de glutamato
500 mg% Coma GABA + bloqueo de glutamato
600 mg% Parada respiratoria y fallecimiento GABA + bloqueo de glutamato

Por supuesto, la violencia y el alcohol son viejos aliados. Es una de las razones por las que la mayoría de los recintos deportivos y festivales ya no permiten la entrada de recipientes de vidrio (la otra es que los borrachos son muy torpes).

TODO DEPENDE DEL MOMENTO

Otro factor adicional es en qué momento bebes a lo largo del día. Lógicamente, cuanto más somnoliento estés, más probabilidades hay de que te venza el sueño debido al alcohol. Por eso, algunas personas mezclan estimulantes y alcohol, como en el Buckie: los primeros para mantenerte despierto y el segundo para quitarte la ansiedad. De hecho, «estimulantes con tranquilizantes» es la combinación más popular en la historia del consumo de drogas.

Otro ejemplo de esto lo conforman la cocaína y el alcohol. Si nos remontamos a la década de 1890, cuando la cocaína era legal, existía un vino italiano llamado Mariani que contenía ambas sustancias. Y lo avaló el papa, nada menos. Puede que hayas escuchado ciertos rumores acerca de que David Cameron, Boris Johnson y otros miembros del Bullingdon Club consumían, presuntamente, cocaína y alcohol en fiestas [8]. La razón por la que alguien haría esto es, quizá, para lograr beber más durante más tiempo. Curiosamente, cuando, en la década de 1990, el Gobierno islandés aprobó una ley que permitía beber alcohol durante las veinticuatro horas, acabó produciéndose un aumento en el consumo de anfetaminas [9].

Uno de los problemas de la cocaína y el alcohol es que actúan de forma conjunta en el organismo para producir una nueva sustancia química: el cocaetileno (CE). El CE viene a ser una variación de la cocaína, con una acción más prolongada, que permanece en el organismo durante horas en lugar de minutos, por lo que resulta más tóxico para el corazón. Esto explica la estrecha relación que hay entre consumir cocaína, beber alcohol y sufrir ataques cardíacos.

El efecto estimulante/tranquilizante también justifica la popularidad del Red Bull con vodka, también conocido como «Vodka Rush»11. Algunos estudios realizados en animales han demostrado que los efectos que produce esta mezcla alteran el cerebro [10]. Tal vez un Vodka Rush te parezca muy poco sofisticado para tu gusto y prefieras un expreso martini, pero no te engañes: lo que le estarías haciendo a tu cerebro no sería tan distinto.

Posiblemente, alcohol con tabaco es la combinación más común de todas. Muchas personas descubren que, una vez adquieren el hábito de fumarse un cigarrillo acompañado de una copa, les cuesta no combinarlos. Esto puede deberse a que fumar intensifica el impacto del alcohol en la dopamina. Aunque también puede deberse a que el alcohol te desinhibe, por lo que tras una copa pierdes la voluntad de no fumar.

Tampoco cabe duda de que emborracharte más rápido (y, por lo tanto, incrementar más rápido tu nivel de alcohol en sangre) implica que vencerás mucho antes tus inhibiciones. Si bebes deprisa, quizá te percates de que tu capacidad de discernir se ha esfumado y acabes sintiéndote sobrepasado por el alcohol antes incluso de comprender que estás borracho. Por otro lado, lo alta que sea la graduación de ese alcohol que estás bebiendo también tiene importancia aquí, pues, cuanto más rápido logres emborracharte, antes comenzará a suceder todo lo malo.

Eso explica por qué no es buena noticia que las bebidas hayan ido adquiriendo cada vez más graduación en los últimos cincuenta años, aproximadamente. Durante las décadas de 1960 y 1970, cuando yo era estudiante, la mayoría de las cervezas de fermentación tanto alta como baja que se vendían en los bares tenían entre un 3 y un 4% de alcohol. Luego llegó la Heineken, con un 5%, y ahora suelen tener entre 4 y 5%. Pero también el vino ha ido adquiriendo cada vez más graduación, por lo general del 11 o 12% al 13 o 14%.

Se ha demostrado que algunas bebidas también incrementan tus niveles de alcohol en sangre más rápido que otras, por ejemplo, el champán más que el vino. De hecho, la gente suele emborracharse más rápido con bebidas espumosas.

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