DAVID NUTT
EL ALCOHOL Y TU SALUD
Título original: Drink?
Obra publicada por primera vez en Gran Bretaña en 2020 por Yellow Kite, un sello de Hodder & Stoughton, Hachette UK.
© Del texto
David Nutt
© De la traducción
NEMO Edición y Comunicación, SL
© Next Door Publishers S.L.
Primera edición: marzo 2022
Esta publicación es el resultado de lo acordado con Rachel Mills Literary Ltd.
Editor: Oihan Iturbide
Diseño: Ex.Estudi
Corrección: NEMO Edición y Comunicación, SL
Next Door Publishers S.L.
c/ Emilio Arrieta 5, entlo. dcha., 31002 Pamplona
+34 948 206 200
ISBN: 978-84-124767-5-0
DEPÓSITO LEGAL: NA 175-2022
Gráficas Alzate
Impreso en España
Reservados todos los derechos. No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea mecánico, electrónico, por fotocopia, por registro u otros medios, sin el permiso previo y por escrito de los titulares del copyright.
Este libro combina resultados de investigaciones con opiniones de su autor. En ningún caso es un sustituto del asesoramiento médico de su profesional de la salud y el autor/editor no asume ninguna responsabilidad al respecto.
1. Cómo afecta la bebida a tu organismo y tu cerebro
2. Efectos nocivos del alcohol en la salud
3. AAA: Alcohol, Accidentes y Agresividad
4. Cómo afecta el alcohol a tu salud mental
5. Hormonas y fertilidad
6. Cómo afecta el alcohol a tu calidad de vida
7. Adicción: ¿tengo un problema con el alcohol?
8. Efectos beneficiosos del alcohol a nivel social
9. Cómo beber con sentido común
10. Adolescentes y alcohol
11. ¿Podemos solucionar la crisis del alcohol?
El texto aquí recogido hace referencia al sistema político, económico y social del Reino Unido. No obstante, a pesar de las divergencias que se puedan encontrar con respecto al modelo español, la mayor parte del contenido, y lo esencial del mismo, no solo es comprensible para cualquier lector, sino que, en particular nosotros, los ibéricos, nos sentiremos especialmente interpelados.
El editor
En general, la gente me recuerda como aquel asesor del Gobierno del Reino Unido en materia de drogas que perdió su cargo en 2009, tras haber afirmado que la política gubernamental en este aspecto no se fundamentaba en hechos probados. Pero también soy médico y, como todos los médicos, a lo largo de mi carrera me he enfrentado a los desafíos que el alcohol plantea a nuestros pacientes y a nuestros compañeros de profesión.
Sin duda, perjudica muy gravemente la salud. Nada menos que la mitad de los pacientes que ocupan las camas en las unidades de traumatología están allí ingresados debido a lesiones relacionadas con el alcohol. De hecho, los fines de semana los servicios de urgencias de nuestros hospitales se abarrotan de personas ebrias. El alcohol y la medicina se encuentran tan estrechamente ligados como el dinero y la banca.
Sospecho que la verdadera razón de mi despido fue haberme atrevido a afirmar en un programa radiofónico, en horario de máxima audiencia, que la droga más perjudicial en el Reino Unido era el alcohol. Por aquel entonces, el Consejo Asesor sobre el Uso Indebido de Drogas (ACMD, por sus siglas inglesas) del Reino Unido ni siquiera permitía que el alcohol se considerara una droga, pese a que todos los científicos del país teníamos la certeza de que sí lo es.
Las pruebas concluyentes en las que fundamenté mi declaración fueron el resultado de un complejo y minucioso análisis nunca antes realizado en torno a los efectos nocivos provocados por las drogas. Desde entonces, se han llevado a cabo estudios similares en Europa y Australia, y todos ellos han llegado a la misma conclusión: el alcohol también es la droga más perjudicial para los ciudadanos.
El motivo fundamental por el que el alcohol ocupa la primera posición en la escala de sustancias perjudiciales es que a muchos de nosotros nos gusta consumirlo. Por lo general, en los países occidentales del primer mundo, más del 80% de los adultos beben alcohol. De este porcentaje, solo una quinta parte tiene problemas derivados de su consumo; sin embargo, estos problemas también tienen un enorme impacto en el resto de nosotros, sobre todo en sus familiares y amigos. El alcohol está vinculado a altos niveles de violencia (tanto dentro como fuera del núcleo familiar), accidentes de tráfico, pérdidas de empleo y múltiples enfermedades. En el Reino Unido, los costes derivados del control de personas en estado de embriaguez se elevan a más de siete mil millones de euros anuales, y los de sanidad superan los tres mil quinientos millones1.
Pese a ello, la mayoría de nosotros seguimos bebiendo y, sin embargo, no llegamos a desarrollar problemas con el alcohol. Esto nos indica que existen diferentes factores sociobiológicos que influyen en el modo de relacionarnos con la bebida. En mi opinión, comprender esos factores puede ayudarnos no solo a cada uno de nosotros, sino también a nuestros Gobiernos para tomar decisiones más sensatas y saludables respecto al consumo de alcohol. Un objetivo, por cierto, que este libro pretende alcanzar con un lenguaje que todo lector pueda entender sin problemas.
A nivel personal, el alcohol se ha convertido en una constante a lo largo de mis cuarenta años de investigación médica. A finales de la década de los ochenta, dirigí durante dos años la Unidad de Investigación de Pacientes Hospitalizados en el Instituto Nacional sobre Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA, por sus siglas inglesas) en los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas inglesas) de Maryland, Estados Unidos. Desde entonces, y ya de vuelta en el Reino Unido, he seguido investigando los aspectos que influyen, a nivel cerebral, tanto en el disfrute como en los problemas con el alcohol, además de tratar a pacientes con complicaciones derivadas de su consumo.
Por otro lado, también soy copropietario, junto con una de mis hijas, de una vinoteca en el barrio londinense de Ealing. En mi vida están presentes lo bueno y lo malo del alcohol; además, con mis conocimientos, experiencias e ideas espero explicar por qué una molécula tan simple puede producir semejante cantidad de placer y dolor al mismo tiempo.
1. Precio de la libra esterlina el 1 de enero del 2020: 1,18 euros. (N. del E.).
Era mi primer día en Cambridge y, no sé bien cómo, todos los estudiantes del primer año de Medicina acabamos encontrándonos los unos a los otros. De aquel grupo, nueve decidimos ir un bar situado a la vuelta de la esquina.
Nos acomodamos allí para pasar la tarde. Era el típico pub inglés de los años sesenta: mesas pegajosas y alfombras aún más pegajosas, con un ambiente tan cargado de humo que había dado un barniz amarillento a las paredes y el techo. Aunque yo no solía beber con asiduidad, creo recordar que tomé tres pintas de la cerveza local Greene King. Casi todos los demás se tomaron quizá entre cuatro y cinco, lo que me pareció una auténtica barbaridad. El local cerró a las diez y media de la noche. Alguien dijo que guardaba varias botellas de vino en su habitación, así que regresamos a la sala de estudiantes y allí nos quedamos bebiendo.
El ambiente se volvió bastante ruidoso y estridente, como cabría esperar de un grupo de jóvenes pipiolos de dieciocho años echándose unas risas. Pero, de repente, uno de los chicos rompió a llorar, no de forma discreta, sino muy escandalosa, con abundantes lamentos y lágrimas. Tan intenso fue aquel desbordamiento de emociones negativas que temí que fuera a suicidarse. Le pregunté a un amigo que había estudiado con él si deberíamos llamar a una ambulancia. Pero este me respondió: «Qué va, no te preocupes, siempre hace eso. Mañana ni siquiera se acordará».
Y, en efecto, no se acordó. Pero no pude evitar preguntarme cómo había podido el alcohol convertir a alguien con semejante éxito académico, alguien tan aparentemente confiado y agradable, en un despojo balbuceante. Y empecé a pensar: «¿Qué nos dice esto sobre el alcohol?». Cuando echo la vista atrás, me doy cuenta de que ese fue el comienzo de mi fascinación por las drogas (incluido el alcohol) y por cómo afectan al cerebro, a la persona y al conjunto de la sociedad.
Como médico, he asistido de primera mano a los múltiples estragos que provoca el alcohol, desde enfermedades hepáticas y cáncer hasta actos violentos y accidentes de tráfico. Lo que está claro es que no tienes por qué ser un sintecho alcohólico para perjudicar tu organismo o tu cerebro a fuerza de empinar demasiado el codo. También puede ocurrirte siendo un gran triunfador, como mi amigo de la universidad.
De hecho, él no era el único que tenía problemas con el alcohol en aquel grupito. El amigo con quien había estudiado y que me aseguró que no le pasaba nada también era un alcohólico empedernido. Por desgracia, tuvo problemas con este tema toda su vida, y murió de insuficiencia hepática a los cuarenta años. El alcohol arruinó su prometedora carrera y, de hecho, su vida entera. Sí, sus historias son casos extremos, aunque son más frecuentes de lo que creemos.
Hoy, cincuenta años después de aquello, quiero compartir lo que he aprendido acerca del alcohol. No estoy aquí para sermonearte ni para juzgarte, independientemente de si estás bebiendo demasiado o si te preocupa estar excediéndote. He escrito este libro para ayudarte a tomar decisiones bien fundamentadas e inteligentes en torno a la bebida. Durante el proceso de escritura, incluso he acabado reflexionando una vez más sobre lo que yo mismo bebo y el modo en que lo hago. No suelo beber demasiado y soy consciente de todos los riesgos, pero aun así puedo ver lo fácil que es caer en un consumo abusivo.
Siempre he defendido la misma postura: el alcohol es una droga y no debe tomarse a la ligera. Quizá esto suene extraño en nuestra cultura, donde tomar una copa y, de hecho, emborracharse es algo que se acepta de forma generalizada. Sin embargo, esta postura también la comparten casi todos los médicos, científicos y expertos en adicciones, dada la enorme cantidad de efectos perjudiciales que el alcohol tiene sobre la sociedad y la salud de las personas.
El Informe sobre la situación mundial del alcohol y la salud 2018 de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indicó que, en 2016, más de tres millones de personas murieron como resultado del uso nocivo del alcohol. Un artículo reciente de la British Medical Journal (BMJ) lo resumía así: «Al igual que el tabaco, el alcohol mata lentamente a algunos consumidores a través de las enfermedades que provoca. Pero, a diferencia del tabaco, el alcohol también mata rápidamente, a través de lesiones y envenenamientos» [1]. El alcohol es responsable de más del 5 % de la carga mundial de morbilidad; de hecho, se estima que la muerte de unas treinta mil personas al año en Inglaterra, Escocia y Gales2
На этой странице вы можете прочитать онлайн книгу «¿Cuánto bebes?», автора Дэвид Натт. Данная книга относится к жанру «Здоровье».. Книга «¿Cuánto bebes?» была издана в 2022 году. Приятного чтения!
О проекте
О подписке
Другие проекты