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(diánoia) pura en la que no participan los sentidos. Por ambas razones, la filosofía es un ejercicio del morir o, lo que es lo mismo, una purificación del alma por la que ésta procura apartarse en la medida de lo posible de toda comunidad con el cuerpo.» Á. Vallejo Campos, 1996, pág. 130.

117 Ibid. , pág. 131. Vid. E. R. Dodds, 1980, pág. 197, donde Dodds afirma que Platón «fertilizó la tradición del racionalismo griego, cruzándola con ideas mágico-religiosas, cuyos orígenes más remotos pertenecen a la cultura chamanística nórdica».

118 E. Lledó, 1981, págs. 117-118. E. Lledó nos recoge, en la nota 28, págs. 118-119, la agrupación de los mitos platónicos.

119 Ahora bien, Platón pretendía que su difusión del mito era mejor, pedagógica y políticamente, que la de la tragedia.

120 Vid. Á. Vallejo Campos, «Mito y persuasión en Platón», Sevilla, ER , Revista de Filosofía (suplementos), 1993.

121 A guisa de ejemplo: El verbo de Dios hecho carne. «En el principio existía el Verbo (lógos) , y el Verbo estaba cabe Dios (pròs tòn theón) y el Verbo era Dios. Éste estaba en el principio cabe Dios. Todas las cosas fueron hechas por él, y sin él nada se hizo de cuanto ha sido hecho.» Evangelio de Juan , 6.a ed., [edición crítica de J. M. Bover y J. O. Callahan], Nuevo Testamento Trilingüe, Madrid, BAC, 2005.

122 Así, diseña una ciudad ideal platónica cristianizada, La Ciudad de Dios .

123 M. Ficino, Divini Platonis Opera Omnia , Florencia, 1483. El título muestra la exaltación platónica.

124 E. Lledó, 1981, pág. 129. Véase su «Bibliografía», espléndida y bien ordenada (págs. 128-135).

125 Para la bibliografía sobre este tema, vid. A. Alegre Gorri, 1983, págs. 15-16, nota 5 y Emilio Lledó, 1981. Aunque el criterio cronológico presentado aquí es el más extendido, nuestra edición no agrupa los diálogos siguiendo este orden estrictamente. En nuestra edición, y en los comentarios del presente estudio, los Hipias se agrupan con los diálogos socráticos por razones temáticas. Nuestra edición no incluye los textos de las Leyes ni los de las Cartas .

126 «El proceso y la consiguiente condena a muerte de Sócrates fue un hecho que iba a tener una trascendencia imposible de pensar en las fechas en las que sucedió. Ni siquiera es posible suponer cuál habría sido la influencia posterior del pensamiento socrático a través de sus discípulos, si éstos, especialmente Platón, no hubieran recibido el doloroso impulso de la injusta condena del maestro. Sin embargo, colocado en su fecha y en su ambiente, era un proceso sin nada especial, salvo en la pena solicitada y en el encausado, conocido por su extraña personalidad y popularizado a través de la comedia. En el proceso de Sócrates se juzgó y condenó a un hombre concreto. Pero se le condenó porque se creyó ver en él, equivocadamente, una figura representativa de la sofística, movimiento intelectual dominante, sobre todo en el último tercio del siglo V a.C. Cada uno de los términos de la acusación y todos ellos juntos habrían tenido poco valor, si los atenienses no hubieran visto en todo ello, no a un conciudadano equivocado, sino a las ideas disgregadoras que arruinarían, y en parte ya habían arruinado, según ellos, la fuerte contextura social y política con que Atenas había vivido tantos años.» E. Lledó, 1981, pág. 139. Pero J. Solana Dueso (en Ciudadano Sócrates ) afirma que si se le condenó, fue por su convivencia y magisterio de los oligarcas y tiranos, como Alcibíades, Jenofonte, Critias, etc. No hay que olvidar que el sofista Polícrates escribió una Acusación de Sócrates , que lamentablemente se ha perdido, pero tenemos muchas informaciones y referencias de ella. Libanio, al criticarla, en su Defensa de Sócrates , recuperó muchos pasajes.

127 Se dice que el político Ánito, que era un empresario curtidor, quería que su hijo continuase el negocio, pero fue arrastrado por Sócrates a una vida no muy acorde con los negocios. Sobre este tema, vid. J. Solana Dueso, 2008, y René Kraus, La vida privada y pública de Sócrates , Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1966.

128 El sistema judicial ateniense funcionaba de la siguiente manera. En primer lugar hablaban los acusadores y el acusado; los acusadores proponían una pena, y entonces se realizaba la primera votación; a continuación actuaba, nuevamente, la acusación para razonar y justificar la pena propuesta; entonces, el acusado hacía una contrapropuesta. En el caso que nos ocupa, la primera votación arrojó 281 votos condenatorios de Sócrates frente a 220 absolutorios. La segunda votación, tras el alegato de Sócrates con su contrapropuesta, fue de 360 votos a favor de la pena de muerte frente a sólo 141 que aceptaron la propuesta de Sócrates.

129 El Pritaneo era una institución muy parecida a los ayuntamientos actuales, en cuya sede podían comer las personas benefactoras de la ciudad a expensas del Estado. Era un honor muy apreciado.

130 Cada año, los atenienses, cumpliendo una antiquísima promesa, enviaban una nave a Delos para celebrar al dios Apolo. Mientras duraba la travesía, no podía tener lugar ninguna ejecución en la ciudad. Por eso se demoró tanto la muerte de Sócrates.

131 Personificación de un concepto abstracto, en este caso, las leyes.

132 Los griegos de la época tenían conciencia de la importancia de la ley, esencia de la pólis , frente a las monarquías autoritarias del entorno, como Persia, Egipto, etcétera. En mi opinión, lo que cohesionaba a las diversas póleis griegas eran la lengua común, que había generado una bella literatura, una religión mítica y ritual similar, y la ley, esencia de la democracia.

133 En realidad había sucedido lo siguiente (cito el texto directo porque es de gran vivacidad y dramatismo); habla Eutifrón: «En este caso, el muerto era un jornalero mío. Como explotamos una tierra en Naxos, estaba allí a sueldo con nosotros. Habiéndose emborrachado e irritado con uno de nuestros criados, lo degolló. Así pues, mi padre mandó atarlo de pies y manos y echarlo a una fosa, y envió aquí a un hombre para informarse del exégeta sobre qué debía hacer (el exégeta era un intérprete del derecho sagrado, que informaba sobre asuntos y purificaciones). En este tiempo se despreocupó del hombre atado y se olvidó de él en la idea de que, como homicida, no era cosa importante si moría. Es lo que sucedió. Por el hambre, el frío y las ataduras murió antes de que regresara el enviado al exégeta. A causa de esto, están irritados mi padre y los otros familiares porque yo, por este homicida, acusé a mi padre de homicidio, sin haberlo él matado, dicen ellos, y si incluso lo hubiera matado, al ser el muerto un homicida, no había necesidad de preocuparse por un hombre así. Pues es impío que un hijo lleve una acción judicial de homicidio contra su padre. Saben mal, Sócrates, cómo es lo divino acerca de lo pío y lo impío» (Eutifrón , 4c-e).

134 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , pág. 113.

135 Los rapsodas eran cantores ambulantes, propios de sociedades donde no se había desarrollado plenamente la escritura. También, en la modernidad, en zonas rurales existe el fenómeno: bardos, bertsolaris, etc., forman parte de una literatura oral. Los rapsodas eran difusores de Homero, Hesíodo, etc., formadores de la arcaica educación (paideía) griega. Vid. E. A. Havelock, 1994 y 1996. Véase también E. Lledó, 1981; «Demócrito, fragmento 18», Actas del primer congreso español de Estudios Clásicos , (1958), págs. 327-333; W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , págs. 196-197.

136 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , pág. 196 (donde cita a Jenofonte, Banquete , III , 6 y Memorables , IV , 2, 10).

137 En realidad, Platón metaforiza espléndidamente una vieja concepción, la de Homero, la de Hesíodo, la de Píndaro, según la cual el poeta sólo es portador de las palabras de la Musa. En esta concepción se inserta el poema filosófico de Parménides .

138 El tema de la literatura y la poesía fue debatido en Grecia. Véase el fantástico Encomio de Helena del sofista Gorgias, donde se afirman ideas tan profundas como «la palabra es un poderoso soberano que, con un cuerpo pequeñísimo y completamente invisible, lleva a cabo obras sumamente divinas. Puede, por ejemplo, acabar con el miedo, desterrar la aflicción, producir alegría o intensificar la compasión […]. La poesía toda yo la considero y defino como palabra en metro. A quienes la escuchan suele invadirles un escalofrío de terror, una compasión desbordante de lágrimas, una aflicción por amor a los dolientes; con ocasión de venturas y desventuras de acciones y personas extrañas, el alma experimenta, por medio de las palabras, una experiencia propia», en A. Melero Bellido, 1996, págs. 206-207. Con la poesía total, Gorgias se está refiriendo a la tragedia: el tema de la literatura también lo trató Platón en el Fedro , y Aristóteles en la Poética y en la Retórica .

139 Dos distritos atenienses, donde había gimnasios, instalaciones deportivas en las que se reunían los jóvenes.

140 La conversación tiene lugar en una palestra de nueva construcción.

141 Véase cómo Platón sublima teóricamente temas humanos, como la amistad (philía) y el amor (érōs). Dignifica filosóficamente, porque los conceptualiza, los momentos de la vida. Es Platón el primero que inicia la idea hegeliana de que la vida es la historia hecha conceptos. Platón eleva a cultura y literatura la vida.

142 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , pág. 154.

143 Cármides era hijo de Glaucón y hermano de la madre de Platón, Perictione. Formaba parte del círculo socrático y platónico. Fue miembro, como su primo Critias, del gobierno de los Treinta Tiranos. Murió en el 403 a.C., en lucha final contra los demócratas.

144 Pocas veces salió Sócrates de Atenas. Una de ellas, cuando fue a luchar para someter a la enemiga ciudad de Potidea, aliada de Esparta.

145 Pórtico donde se reunían los jóvenes para hacer ejercicios y juegos y conversar.

146 Todas las palabras-concepto, y, sobre todo, las éticas, morales y estéticas son difíciles de traducir, porque sus significados surgen de la sociedad, que es cambiante, pero retienen conglomerados heredados, y por eso también cambian dialécticamente. W. K. C. Guthrie (1988, vol. IV , pág. 158 y nota 152) expresa la dificultad de traducir la palabra a una lengua moderna, pero dice que «si hay que emplear una, la menos inadecuada es probablemente autocontrol (self-control) o, en ciertos contextos, autodisciplina (self-discipline) ». Y en la nota escribe: «unos cuantos intentos de traducción a lenguas diferentes pueden resultar, sin embargo, iluminadores. Cicerón la traduce por temperantia, moderatio, modestia o frugalitas (Disputaciones tusculanas , III , 8-16). Tenemos, así, sagesse (Croiset), Sittsamkeit und Selbsbeherrschung (Wilamowitz), Selbstbescheidung (Gauss), Besonnenheit (Horn, Witte, Ebent), Mässigkeit (Classen), soberness (Burnet), self-control (Cornford y otros; Grube añade moderation ), temperance (Jowett). La última traducción, no muy exacta, es probablemente la más común en inglés».

147 Algo así como el conocimiento como fundamento del actuar. El actuar bien se basa en el conocimiento del bien.

148 Hipias de Élide, de finales del siglo V a.C. De gran memoria y agilidad mental, buen retórico y embajador, muy a menudo, de su ciudad en Atenas, se había hecho famoso y acaudalado. Escribió mucho y dictó numerosas conferencias, muchas de las cuales versaban sobre la literatura épica de Grecia. Platón nos lo presenta como un sofista de hojarasca, petulante y poco profundo filosóficamente, a diferencia de Protágoras, Pródico y Gorgias, a quienes el Académico confería mayor enjundia filosófica.

149 Aunque también ya desde la Antigüedad se consideró de mayor calidad filosófica y literaria el Hipias Mayor .

150 Los conceptos morales, estéticos y políticos no son como los de las ciencias. La psicología es compleja porque lo es el ser humano. Sócrates con su intelectualismo moral no vio bien la antítesis entre razón y pasión en la vida del ser humano. «En un período dominado por el racionalismo y el frío cálculo, de los cuales el propio dramaturgo [Eurípides] no estaba exento, el poeta filósofo brinda a los espectadores ilustrados, y quizás entre ellos a su admirador Sócrates, la imagen de la impetuosa Medea, a fin de que duden y vacilen, aunque sea por unos momentos, en su firme convicción de que la razón humana es capaz de dominar las infinitas pasiones que se debaten continuamente entre las almas de los hombres. Les recuerda que sí, que son muy atractivas todas esas disertaciones sobre el control y la moderación de los hombres sabios, pero que la realidad de la vida evidencia en muchas ocasiones que la erupción de los sentimientos no puede ser dominada siempre por la razón.» (Eurípides, Tragedias [introducción, traducción y notas de A. Medina González, y J. A. López Pérez], Madrid, Gredos, 1977, «Introducción general», pág. 25.)

151 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , pág. 194.

152 Francisco de P. Samaranch, «Preámbulo a Hipias Mayor » en Platón, Obras completas , Madrid, Aguilar, 1979, pág. 116.

153 Por belleza no se ha de entender sólo la corporal, física, sensible, sino también la de las costumbres, la de las leyes, la de las acciones, la de las almas, la de las instituciones. El Banquete profundizará y clarificará estas ideas. Hay un debate intenso entre los platonistas sobre si en el Hipias Mayor aparece ya la teoría de las Formas (de las Ideas). Para este tema, vid. W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , págs. 185-188.

154 «El Laques presenta las características de los diálogos de la primera época de Platón: extensión breve, estructura dramática sencilla, final aporético y discusión sobre un tema ético.» («Introducción» al Laques , C. García Gual, en Platón, Diálogos , 9.a ed., Madrid, Gredos, 1981, vol. I , pág. 445.

155 C. García Gual, a la vista de las fechas, cree que el diálogo tuvo lugar hacia 420 a.C.

156 La sofística culta e ilustrada.

157 C. García Gual, «Introducción al Protágoras », en Platón, Diálogos , 9. a ed., Madrid, Gredos, 1981, vol. I, pág. 448.

158 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , pág. 210.

159 No tiene nada que ver con el famoso médico griego.

160 Sobre las variadas definiciones negativas de la sofística, véase el posterior diálogo platónico, el Sofista , 223c-224e y 231d.

161 De la traducción de C. García Gual.

162 «En ningún otro diálogo ha puesto Platón tanta atención en éstos [escenario y personajes] ni ha logrado un éxito tan brillante como el logrado aquí en el despliegue de sus facultades expresivas de representación. Aunque el Protágoras no transmitiera ninguna lección filosófica, seguiría siendo una soberbia obra literaria. No basta con leerla por encima: debe leerse de principio a fin. A medida que escuchamos en sus páginas las palabras de algunas de las más notables figuras de la gran generación, en sus actitudes más características comprendemos que no tenemos ya necesidad alguna de preguntar por qué se decidió Platón a escribir, a pesar de su desprecio de la palabra escrita, ni por qué, precisamente por esta razón, eligió la forma dialogada.» (W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , pág. 211.)

163 Sócrates argumenta que la téchné politikḗ es parte de la aretḗ (la virtud, en general), y pregunta: ¿puede enseñarse?

164 Exhibición retórica u oratoria, discurso de aparato, género literario-pedagógico muy extendido entre los sofistas. Necesariamente era un discurso largo , en griego makrología .

165 Sobre el mito de Prometeo y las diversas versiones que en Grecia hubo, la de Hesíodo, la de Esquilo y la de Protágoras, véase el documentadísimo libro de C. García Gual, Prometeo, mito y tragedia , Madrid, Hiperión, 1980.

166 Hay que recordar que en la época de la gran democracia periclea estos temas eran de rabiosa actualidad.

167 «Con la mayor habilidad parodia así uno de los procedimientos habituales de la sofística. Los poetas habían sido los primeros educadores de los griegos, antes de que los sofistas pretendieran asumir su relevo. La enseñanza moral del texto de Simónides es distorsionada por los manejos exegéticos de Sócrates hasta extremos de notoria paradoja.» C. García Gual, 1981, pág. 498. Éste es un recurso innoble al que Sócrates-Platón apela(n) con frecuencia. Vid. Fedro.

168 Ibid. , págs. 493-494.

169 El Gorgias inicia una serie de diálogos que se han agrupado como diálogos de la época de transición (388-385 a.C.), que son Gorgias , Menón , Eutidemo , Crátilo y Menéxeno . Platón ya ha hecho el primer viaje a Sicilia (388-387 a.C.); a su regreso funda la Academia (387 a.C.). Comienzan, pues, a aparecer los temas pitagóricos, como la preexistencia y la inmortalidad del alma.

170 E. R. Dodds, Gorgias : A revised text with introduction and commentary , Oxford University Press, 1959. Tanto J. Calonge en su «Introducción» (pág. 22) a su traducción del Gorgias (Platón, Diálogos , Madrid, Gredos, vol. II , 1983) como Guthrie (1988, vol. IV , pág. 277), consideran decisiva la edición de Dodds. Escribe Guthrie: «Nadie puede escribir sobre este diálogo sin reconocer una deuda con el comentario ejemplar de E. R. Dodds»; y J. Calonge añade: «La edición de Dodds ofrece rico material, sobre todo en lo referente al texto y traducciones. La introducción y las notas de dicha obra presentan un copioso y, diríamos, exhaustivo arsenal de citas, ensayos, estudios y todo tipo de referencias sobre este diálogo. Un conocimiento detallado de todo lo referente al Gorgias no es posible sin el auxilio imprescindible del libro de Dodds».

171 En la Academia, fundada por Platón en el 387 a.C., se formaba a los ciudadanos excelentes, los destinados a gobernar la pólis , los árchontes . Se trataba de un sistema elitista, que era una pretendida alternativa a la democracia ateniense. Allí recibían la mejor educación los que, a los 55 años, serían los filósofos-reyes. En la Academia estuvo Dión, que era sobrino de Dionisio, tirano de Siracusa (Sicilia). En Tarento, Platón conoció a los pitagóricos, especialmente al filósofo-rey y geómetra, Arquitas, que tanto le impresionó y que pudo fungir de modelo del filósofo-rey. En este diálogo aparecen motivos pitagóricos, como el mito escatológico del final, donde se habla del destino del alma tras la muerte (493a-c).

172 Por mucha literatura generada a favor de Sócrates, comenzada por Platón y Jenofonte, Polícrates recordó lo obvio: Sócrates era amigo y educador de oligarcas, tiranos y enemigos de la democracia: Critias, Cármides y Alcibíades, entre otros. Vid. J. Solana Dueso, 2008.

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