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173 Pero como muy bien afirma J. Calonge, en su «Introducción» al Gorgias (1983, págs. 14-15), los diálogos de Platón son obras literarias; las escenas, fechas y pensamientos pueden ser interpretaciones imaginativas, siendo su esencia verdadera, pero no necesariamente sus coordenadas espaciotemporales.

174 No es excusa, como sostienen algunos, que odiase aún más a la tiranía (como puede verse en la República ), pues lo grave es que pensaba que la democracia conduce a la tiranía.

175 Véase la bellísima descripción de la democracia ateniense que hace Pericles en la Oración fúnebre , transmitida por Tucídides en su Historia de la guerra del Peloponeso .

176 Es la famosa teoría del intelectualismo moral de Sócrates.

177 La tesis más importante y radical de Sócrates.

178 Calicles pregunta a Querefonte: «Dime, Querefonte, ¿Sócrates dice esto en serio o bromea?». Y Querefonte responde: «Me parece, Calicles, que habla completamente en serio; sin embargo, nada mejor que preguntarle a él mismo», y Calicles: «Por los dioses, estoy deseando hacerlo» (de la traducción de J. Calonge, op. cit. , 481b). De Calicles no tenemos más referencia que la de Platón en este diálogo. Hay, entonces, que preguntarse si es un personaje histórico o un nombre inventado para poner en su boca una teoría que ciertamente estaba muy extendida en su época. Lo importante es, sin embargo, que Platón nos pone ante la vista una teoría, la famosa de la ley del más fuerte, que es universal (véase la resonancia que tuvo en Nietzsche) y que critica con dureza.

179 J. Calonge, «Introducción» al Gorgias , 1983, pág. 19.

180 El primero de los mitos escatológicos, que seguirán, más sofisticados, en el Fedón y en la República .

181 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , pág. 296.

182 Para ampliar conocimientos recomiendo la espléndida introducción y la traducción del Menéxeno de E. Acosta Méndez en Platón, Diálogos , Madrid, Gredos, vol. II , 1983.

183 Transmitida por Tucídides, en el libro II de la Historia de la guerra del Peloponeso . Se trata de un bellísimo discurso en el que se percibe un fuerte humanismo y en el cual se reflejan las altísimas cotas de civilidad que había alcanzado la democracia ateniense en la época periclea.

184 Serán escogidos Arquino o Dión. Arquino, junto con Trasíbulo y Trásilo, fue uno de los restauradores de la democracia ateniense tras la caída de la tiranía de los Treinta Tiranos.

185 «Introducción» a su traducción del Menéxeno , en Platón, Obras completas , 4.a ed., Madrid, Aguilar, 1974, págs. 416-417.

186 «La fecha dramática» es la expresión que constantemente utiliza Guthrie, aludiendo con ello a la estructura trágica de los diálogos.

187 Vid. F. J. Olivieri, en la «Introducción» a su traducción del Eutidemo , en Platón, Diálogos , Madrid, Gredos, vol. II , pág. 196.

188 De éris , disputa, en alusión a las disputas verbales superficiales, que no van al fondo de los asuntos.

189 W. K. C. Guthrie, Orfeo y la religión griega [trad. de Juan Valmard], Buenos Aires, Eudeba, 1970, pág. 167, sostiene que aquí se asiste a la presencia de aspectos órfico-pitagóricos. «Pero también lo dice Píndaro, y muchos otros de los poetas divinamente inspirados […] afirman, en efecto, que el alma del hombre es inmortal, y que, a veces, termina de vivir —lo que llaman morir—, a veces vuelve a renacer, pero no perece jamás. Y por eso es por lo que es necesario llevar la vida con la máxima santidad, porque de quienes…

Perséfone el pago de antigua condena

haya recibido, hacia el alto sol en el noveno año

el alma de ellos devuelve nuevamente,

de las que reyes ilustres

y varones plenos de fuerza y en sabiduría insignes

surgirán. Y para el resto de los tiempos, héroes sin mácula

por los hombres serán llamados.

La cita se atribuye a Píndaro, frag. 137 (Turyn) = 127 (Bowra) = 133 (Snell). Traducción y nota 29 de F. J. Olivieri, págs. 301-302, en Platón, Diálogos , Madrid, Gredos, vol. II , 1983.

190 Se trata del eterno problema epistemológico de la filosofía: ¿cómo a partir de lo fenoménico, lo apariencial, conocemos la esencia, lo nouménico?

191 Es evidente que este método sólo vale para el conocimiento a priori.

192 Podemos afirmar, sin miedo a errar, que todas las teorías filosóficas de Platón se construyen como reacción contra la sofística.

193 Vid. Aristóteles, Metafísica , IV (Γ), 1010a7, Diógenes Laercio, III, 4 , y Proclo, In Platonis Cratylum Comentarii .

194 A esta situación de relativismo se llegó cuando se conocieron nuevas tierras, nuevos países, nuevas culturas, nuevos idiomas. A ello contribuyeron decisivamente las obras del historiador viajero Heródoto.

195 Casi siempre Platón expone sus teorías a través de Sócrates, en cuya boca pone los argumentos y la hábil dialéctica, frente a los débiles y flojos argumentos de los sofistas.

196 Cuestión que no fue planteada así por Protágoras. Sócrates lleva a Hermógenes a desplazarse del convencionalismo a un individualismo inaceptable.

197 Sobre el Fedón , vid. J. Burnet, Plato’s Phaedo , Oxford, 1911; C. Eggers Lan, Platón. Fedón , Buenos Aires, 1971; W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV ; C. García Gual, «Introducción» a Platón, Diálogos , 2.a ed., Madrid, Gredos, vol. III , 1992; L. Gil, «Introducción» a Platón, Obras completas , 4.a ed., Madrid, Aguilar, 1979; y L. Robin, Platón, Phédon , París, 1926.

198 «[…] son éstos los diálogos en los que se inscriben los espléndidos mitos platónicos, que acuden para favorecer el ímpetu de los razonamientos y darles alas para elevarse más allá de lo demostrable racionalmente […]. Filosofía y poesía entremezclan sus prestigios en estos diálogos fulgurantes.» (C. García Gual, «Introducción» al Fedón , 2.a ed, Madrid, Gredos, 1992, págs. 10-11.)

199 W. K. C. Guthrie, 1970, pág. 351.

200 La literatura filosófica anglosajona y últimamente también algunos autores de la ibérica (T. Calvo Martínez, M. Candel, etc.) traducen el término griego eîdos por forma , frente a la más tradicional idea , que es la que yo utilizo, por mor del largo pasado de traducción, que ha creado el conglomerado heredado. También hay otras variaciones de traducción, como ousía por entidad (anglosajones y algunos modernos ibéricos) frente a la de largo tendido, sustancia .

201 Los presentes, según Fedón, eran, de los del país, Apolodoro, Critóbulo y su padre, y además, Hermógenes, Epígenes, Esquines y Antístenes; también estaban Ctesipo el de Peania y Menéxeno y algunos más de sus paisanos. Platón estaba enfermo, creo ; de los forasteros, estaban Simmias el de Tebas, Cebes y Fedondas; y de Megara, Euclides y Terpsión (parafraseo de la traducción de García Gual, quien nos ofrece unas notas esclarecedoras sobre los personajes y sus filiaciones filosóficas e ideológicas). También aparecen la mujer de Sócrates, Jantipa, con el hijito de ambos, y el servidor de los Once. Los interlocutores principales de Sócrates son los pitagóricos Simmias y Cebes, discípulos de Filolao. Por el Critón sabemos que estos pitagóricos trajeron importantes sumas de dinero para facilitar a Sócrates la huida de la cárcel.

202 C. García Gual, 1992, pág. 24, nota 1.

203 Platón, que no Sócrates, basa su teoría en creencias órfico-pitagóricas, que sin duda conoció en Italia y Sicilia, que afirman que los dioses son los dueños de la vida de los hombres, que el alma está en el cuerpo como en una prisión o tumba y que será liberada cuando lo deseen los felices.

204 Fedro [trad. de Luis Gil], Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1970, pág. 601.

205 Pero tales teorías no son socráticas, aunque Platón las ponga en su discurso, como tampoco es socrática la teoría de las ideas. En el Fedón (96a-101c) Sócrates le cuenta a Cebes su propia experiencia intelectual, a la que llama deúteros ploûs (la segunda navegación), consistente en la búsqueda de un método filosófico-teleológico que supere el mecanicismo de los naturalistas e incluso el de Anaxágoras. Pero este relato autobiográfico es platónico. Escribe García Gual (1992, pág. 13): «Esa “segunda navegación” o deúteros ploûs , que aquí se aconseja […] es un método platónico, que se funda en la contemplación de las Ideas para llegar así a algo satisfactorio que luego —en la República— se nos dirá que es la Idea del Bien, un método que avanza a través de la dialéctica, y que implica una concepción metafísica que Sócrates, pensamos, no expuso a sus discípulos».

206 Todo lector culto puede percatarse de la falacia de este argumento (pueden verse las teorías lingüísticas de N. Chomsky y L. Wittgenstein).

207 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , pág. 320. Véase como ésta es la base de teorizaciones (y experiencias vitales) de la religión cristiana sobre el ejercicio de la ascética para llegar a la mística .

208 Sobre la clasificación de los mitos platónicos, véase nuestra nota 118.

209 M. Martínez Hernández, «Introducción» al Banquete , 2.a ed., Madrid, Gredos, 1992, págs. 145-146. Véase también W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , págs. 352-356.

210 M. Martínez Hernández, 1992, págs. 150-151.

211 El Banquete es una continuación del Protágoras . «Todos los interlocutores, con excepción de Aristófanes, estuvieron presentes como oyentes ávidos en la reunión de los sofistas en el Protágoras y, aunque a veces se ha explotado demasiado esta circunstancia, indudablemente se pretende que nosotros lo recordemos conforme oímos sus discursos, que evidencian ciertamente el influjo sofístico.» (Guthrie, 1988, vol. IV , pág. 355); y la nota 118 en la misma página reza: «Aunque todos los interlocutores son personajes históricos, a cada uno se le ha procurado un doble. Fedro es Lisias; Pausanias, Protágoras o Jenofonte; Erixímaco, Hipias; Aristófanes, Pródico; Agatón, Gorgias. Para Brochard [Études de philosophie ancienne et de philosophie moderne , París, Alcan, 1912], por otra parte (Ibid. , págs. 68-71), el discurso de Fedro es una parodia de Lisias, y el de Pausanias, de Pródico. Estos críticos sólo consienten que sean ellos mismos Sócrates y Alcibíades».

212 «Si somos piadosos y cuidadosos de nuestros deberes morales y religiosos, podemos ser recompensados, alcanzando de nuevo nuestra naturaleza original. Pero si somos impíos, nos puede cortar en dos una vez más y cada uno de nosotros sería como una loncha de pescado o una figura en relieve. De entre las consecuencias que se derivan de este mito podemos señalar la definición del amor como búsqueda de la otra mitad (192e), una de las definiciones más profundas de toda la teoría del amor; situación al mismo nivel del amor masculino y femenino, lo que se debe a la primitiva naturaleza humana (191d-e) y con lo que el problema del amor se enfoca en toda su extensión y no sólo como amor entre dos seres de distinto sexo; los seres humanos buscan juntos no sólo la satisfacción de su impulso, sino algo más que no saben precisar (192c-d), una de las ideas más importantes de todo el diálogo y, para algunos, lo más hondo que se ha dicho por un escritor antiguo sobre la esencia del amor. Los problemas del hombre en relación con el amor derivan de su hýbris frente a los dioses y de ahí que deban ser moderados con respecto a éstos para ser felices (193c): la eusébeia , la piedad para con los dioses, es la solución al problema de Eros.» (M. Martínez Hernández, 1992, págs. 170-171.)

213 Para esta presentación me he basado en Platón, Fedro , [Ed. bilingüe, trad. y estudio preliminar por Luis Gil], Instituto de Estudios Políticos, Madrid,1970; W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV ; Platón, Diálogos , 2.a ed. [traducción, introducción y notas por E. Lledó], Madrid, Gredos, vol. III, 1992 ; y A. Alegre Gorri, 1989, con buena bibliografía sobre la obra de Platón en general, y sobre el Fedro en particular.

214 Tema muy en boga para discutir y escribir en la culta Atenas; en este caso, Lisias había compuesto un escrito sobre la preferencia de la relación con quien no está enamorado que con quien lo está. Este tema de las relaciones erótico-educacionales entre un joven y un señor maduro se explican por la permisividad que en Grecia había sobre el tema.

215 E. Lledó, Ibid. , págs. 298-299.

216 L. Robin, Notice , Platon , Oeuvres complètes , t. IV , 3.a parte; Phèdre [texto fijado y traducido por L. Robin], París, Les Belles Lettres, 1978. Vid. É. Bourget, 1919, pág. 335 y sigs.

217 Para la redacción de esta presentación me he basado principalmente en Platón, Diálogos , vol. IV , República [introducción, traducción y notas de C. Eggers Lan], Madrid, Gredos, 1992.

218 C. Eggers Lan, 1992, págs. 11-12.

219 A. Diès, 1956, tomo VII, «Notice» a su traducción del Parménides .

220 Céfalo, que llega de Clazomene a Atenas, junto con unos conciudadanos, grandes filósofos, dice, se encuentra en el ágora a Adimanto y Glaucón, hermanos de Platón, cuyos padres eran Aristón y Perictione, la cual, al morir Aristón, casó en segundas nupcias con Pirilampes, del que tuvo a Antifón; por él pregunta Céfalo, pues conocía a Pitodoro, discípulo de Zenón. En casa de Pitodoro tuvo lugar la conversación entre Sócrates, Zenón, Parménides y Aristóteles (uno de los Treinta). Pitodoro narra la escena, la conversación y los debates a Antifón, quien se la aprendió de memoria. El Parménides es el relato de Antifón a Céfalo y los suyos.

221 F. M. Cornford, 1968.

222 Para esta presentación me he basado en F. M. Cornford, 1968, y en Platón, Sofista [ed. con aparato crítico, traducción, prólogo y notas por A. Tovar], Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1970.

223 Los sofistas eran profesionales de la educación, como los arquitectos, escultores, médicos, etc. Platón, aristócrata, nunca entendió una sociedad democrática que pagaba salarios a los profesionales, entre ellos, los de la enseñanza. Vid. recapitulación 231d-232b.

224 Es proverbial la capacidad platónica de dramatizar las teorías y tesis filosóficas. Aunque, por lo que respecta al alma, algunos materialistas, como Demócrito, sostuvieron que era una conjunción especial de átomos más sutiles que los que componen las cosas materiales.

225 Recomiendo A. González Laso (introducción, texto crítico, traducción y notas) en Platón, El político , Clásicos Políticos, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1981.

226 Casi no hay noticias históricas sobre él.

227 A. González Laso, 1981, pág. XIII .

228 Ibid. , págs. XVIII-XXII . Véase la bibliografía riquísima de A. González Laso, 1981, págs. XXIX-XXXI .

229 Para esta presentación me he basado en W. K. C. Guthrie, 1988, vol. V : Platón. Segunda época y la Academia ; y en la excelente introducción de A. Diès en Platón, Oeuvres completès, Philèbe , París, Les Belles Lettres, 1966, t. IX .

230 M. Ángeles Durán (introducción, traducción y notas de Filebo ), en Platón, Diálogos , vol. VI , pág. 11.

231 Para el estudio de este diálogo, vid. F. M. Cornford, Plato’s Cosmology , Londres, Routledge and Kegan Paul, 1937, y A. E. Taylor, A Commentary on Plato’s Timaeus , Oxford, 1928.

232 F. Lisi, introducción al Timeo , en Platón, Diálogos , vol. VI , pág. 149. El mismo Cicerón nos legó una traducción latina del Timeo .

233 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. V , pág. 257.

234 Vid. G. E. L. Owen, «The place of the Timaeus in Plato’s Dialogues», Classical Quarterly (1953), págs. 79-95.

235 F. M. Cornford, 1937, pág. I .

236 Para este resumen he seguido a Cornford y a Lisi.

237 F. Lisi, «Introducción» al Critias , en Platón, Diálogos , vol. VI , pág. 265.

238 A. Rivaud en su «Notice» del Critias , pág. 240, en Platon, Oeuvres Complètes , París, Les Belles Lettres, t. X , 1970.

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