Читать книгу «Platón I» онлайн полностью📖 — Platon  — MyBook.
image



[…] el razonamiento nos indica, pues, que en los duelos y en las tragedias y comedias, no sólo en el teatro sino también en toda la tragedia y comedia de la vida, los dolores están mezclados con los placeres, y también en otras muchísimas ocasiones. (50b.)

Después de esto, la conversación se enfoca en la cuestión de los placeres puros (50e-53c) y, motivada por ello, surge la tesis de los llamados «exquisitos» (probablemente Aristipo y los megáricos) del placer-génesis:

¿No hemos oído decir que el placer es constante génesis y que no tiene existencia alguna? Esto es, en efecto, lo que intentan exponernos algunos exquisitos a quienes debemos estar agradecidos. (53c.)

Más adelante encontramos un estudio pormenorizado de jerarquización de las ciencias (55c-59d); al respecto de esto permítaseme citar in extenso las propias palabras de Platón:

Lo que yo buscaba ahora, mi querido Protarco, no era qué técnica sobresale por ser la mejor, la superior y la que en más ocasiones nos ayuda, sino cuál, aunque fuera pequeña y nos fuera de escaso provecho apunta a lo preciso, lo exacto y lo más verdadero […] también ahora tras profunda reflexión y suficiente meditación sin atender a eventuales utilidades de las ciencias ni a su eventual notoriedad, sino tan sólo si ha nacido en nuestra alma el poder de amar lo verdadero y hacerlo todo en razón de ello, después de haber sometido esa actividad a profundo examen, digamos si podríamos afirmar que ella es verosímilmente la que posee en grado máximo la pureza de intelecto y prudencia, o si tenemos que buscar alguna otra que la supere. (58b-d.)

La última parte del diálogo (59e-67b) está dedicada a la naturaleza de la vida feliz. La conclusión del diálogo, de manera abreviada, es que el placer no es el primer bien, y que, haciendo una numeración de las cosas que están más cercanas al bien, tendríamos, en primer lugar, lo relativo a la medida (perì métron) , lo mesurado (tò métrion) y lo oportuno (kaírion) ; en segundo lugar, lo relativo a la proporción (perì tò symmetron) , lo hermoso (kalòn) , lo perfecto (tò téleon) y lo suficiente (hikanòn) ; en tercer lugar, el intelecto (noûs) y la prudencia (phrónēsis) ; en cuarto lugar, las ciencias (epistḗmai) , las técnicas (téchnai) y las opiniones correctas (dóxai orhtaí) , y en quinto y último lugar, los placeres puros del alma que acompañan a las ciencias y a las sensaciones.

Timeo 231 (o de la naturaleza)

El Timeo probablemente sea uno de los diálogos más importantes de Platón, pero no tanto por su contenido —que posiblemente le parecía a Platón de una categoría filosófica inferior al de otros diálogos (ya que estamos frente a una teoría física, es decir, del mundo sensible, que a pesar de mostrar cuestiones de índole ontológica de suma trascendencia, sin duda está subordinada a aquello que para Platón era de primera importancia, a saber, las ideas, el mundo inteligible)— sino más bien por la recepción posterior del diálogo, que ya desde Aristóteles se hizo notar de manera abrumadora. Testimonio de ello es el hecho de que «durante la alta Edad Media y principios del Renacimiento se llegó a identificar en Occidente la doctrina de Platón con la de este diálogo». 232 Nos enfrentamos, pues, a un diálogo sobre la creación del mundo, sobre el cuerpo y el alma del mundo, los cuerpos celestes, los dioses de la mitología, la creación del hombre, la función de la necesidad y de la inteligencia en la creación y en el devenir cósmico, sobre los elementos y su estructura, sobre las cualidades sensibles, sobre el alma y el cuerpo humanos, la fisiología, la patología, la terapéutica, el origen de los animales, etc. La ciencia moderna, en principio, vio en el Timeo un verdadero desastre científico, pero como bien dice Guthrie:

Ahora nosotros tenemos la afirmación de Karl Popper de que la teoría geométrica de la estructura del mundo, que aparece por primera vez en Platón, ha sido la base de la cosmología moderna desde Copérnico y Kepler, a través de Newton, hasta Einstein, y la opinión de Heisenberg de que la tendencia de la física moderna se halla más próxima al Timeo que a Demócrito. 233

Los críticos han discutido mucho acerca de dónde se ha de situar este diálogo en la producción literaria de Platón. La gran mayoría lo considera la última obra de Platón, con excepción de las Leyes , aunque también hay quienes piensan que debió de haber sido escrito en la época de los diálogos medios, de la República y del Fedón. 234 Alineándonos con la mayoría, podemos decir que Platón:

[…] estaba cerca de los setenta años cuando proyectó la trilogía Timeo , Critias y Hermócrates —el diseño más ambicioso que jamás concibió […]. El Critias se interrumpe en una oración incompleta; el Hermócrates nunca fue escrito. 235

Los personajes del diálogo, además de Sócrates, son Timeo (de quien no sabemos más que lo dicho en esta obra y que es quien habla la mayor parte del diálogo [29d-92c]), Critias (quien con toda probabilidad no es el oligarca primo segundo de Platón sino su abuelo) y Hermócrates (general siracusano que derrotó a los atenienses en Sicilia).

El diálogo comienza con una conversación introductoria ([17 a-27b) en la que Critias relata una antigua historia que Solón escuchó en Egipto y que habla sobre cómo la antigua Atenas venció a los invasores provenientes de la Atlántida. A partir de este preámbulo se organizan los temas y los expositores que seguirán a continuación: a Timeo le toca hablar sobre la creación del mundo, y a Critias, sobre la prehistoria de Atenas.

El resto del diálogo es el discurso de Timeo, que sigue a grandes rasgos el siguiente (abreviado) orden de temas, supeditado a tres secciones generales: 236

1) Las obras de la razón (27d-47e). El demiurgo y la causa de la creación (contraste entre un propósito racional y la fuerza de la necesidad), el modelo del creador, la unidad del mundo, el cuerpo del mundo y los elementos, el alma del mundo y su división en intervalos armónicos, la unión del cuerpo y del alma del mundo, el tiempo: la imagen móvil de la eternidad, los planetas, la rotación de la Tierra, los dioses, el alma humana y las leyes del destino, la estructura del cuerpo humano, etc.

2) La contribución de la necesidad (47e-69c). El mundo como mezcla de inteligencia y necesidad, el receptáculo del devenir, los elementos, las cualidades sensibles, los cuerpos primarios, etc.

3) La cooperación de la inteligencia y la necesidad (69b-92c). La anatomía, el alma, el cuerpo, la fisiología, patología y terapéutica humanas, la mujer, el resto de los animales (aves, cuadrúpedos, gusanos, peces, moluscos, etc.).

Con esto Timeo termina su discurso sobre el universo, cumpliendo así un itinerario que va de lo uno a lo múltiple, de la indeterminación a la determinación y de lo superior a lo inferior, un mundo que es un «ser viviente visible que comprende los objetos visibles, imagen sensible del dios inteligible» (Timeo , 92c).

Critias (o de la Atlántida)

Este diálogo, la segunda parte de la trilogía inconclusa que proyectó Platón, presenta una dificultad singular. Se trata de un texto inacabado, por lo cual no sabemos cómo se abordaría la cuestión, a pesar de la claridad expositiva que al principio del diálogo (y también al principio del Timeo ) nos hace ver cuál será el tema de discusión. El contenido del diálogo es la guerra suscitada entre la Atenas prehistórica y el imperio legendario de la Atlántida (9.000 años antes del momento en que Critias se encuentra narrando). El objetivo quizás era cimentar, mediante la narración de este episodio, un tratamiento peculiar y una problematización en torno a lo que podríamos llamar filosofía de la historia.

La intención de Platón es clara: lo que cuenta es el valor paradigmático de la historia, y basta con considerar cada uno de los contendientes desde la perspectiva de la política ontologizante característica del pensador ateniense para darse cuenta de ciertos detalles o comprender que en un caso proyecta los rasgos esenciales de la constitución ateniense en el pasado, y en el otro, los de las constituciones lacedemónicas o incluso las de la Persia contemporánea. 237

Lo que nos ha llegado de este diálogo es, por una parte, una descripción del orden político de Atenas (109b-112b), que parte del mito de la distribución que los dioses hicieron de toda la tierra, en la que a Hefesto y a Atenea se les otorgó la región del Ática. A partir de esto, se nos habla sobre las condiciones geográficas, la organización social primitiva y la disposición de la ciudad en torno a la Acrópolis.

La organización social de la Atenas antigua es, de hecho, idéntica en el Critias a la que el Timeo había indicado. Está fundada en la separación rigurosa de clases. Los artesanos y los campesinos habitan la periferia de la Acrópolis, los guerreros, la Acrópolis misma, alrededor del templo. 238

Después de esta breve descripción, Critias pasa a relatar todo lo referente al imperio Atlántida (113a-120d), su descripción topográfica («anillos alternos de tierra y de mar de mayor y menor dimensión» [113d]), la atribución de esta isla a Poseidón, los primeros habitantes y su descendencia, la enorme riqueza del imperio, la organización territorial de la ciudad: puentes, canales, puertos, palacios, la organización militar y la forma de gobierno.

El gobierno y la comunidad de los reyes se regían por las disposiciones de Poseidón tal como se las transmitían la constitución y las leyes escritas por los primeros reyes en una columna de oricalco que se encontraba en el centro de la isla en el templo de Poseidón, donde se reunían bien cada lustro, bien, de manera alternativa, cada seis años, para honrar igualmente lo par y lo impar. (119c-d.)

Finalmente, lo que conservamos del diálogo termina con el castigo que impone Zeus sobre la Atlántida por su perversión y degeneración progresiva:

Mas cuando se agotó en ellos la parte divina porque se había mezclado muchas veces con muchos mortales y predominó el carácter humano, ya no pudieron soportar las circunstancias que los rodeaban y se pervirtieron; y al que los podía observar le parecían desvergonzados, ya que habían destruido lo más bello de entre lo más valioso […]. (121a-b.)

Mucho es lo que hoy pervive de las inmensas enseñanzas filosóficas de Platón. Si su ideal de Estado parece difícil de conciliar con las terribles experiencias vividas bajo los regímenes autoritarios del siglo XX , su teoría de las Formas o Ideas universales mantiene su vigencia desde el momento en que todavía en la actualidad reflexionamos sobre cuestiones tan esenciales como el Bien, la Bondad o la Justicia. La alegoría de la caverna, una de las más fructíferas de la historia del pensamiento revela la ceguera de un mundo embarrancado en las sombras y en lo efímero, ayuno de horizontes que miren más allá de la hedonista inmediatez y de sus cadenas. La libertad consiste en salir de la caverna y advertir que existe un mundo luminoso en el que lo Bello y lo Bueno mantienen su eterna durabilidad.

1 Diógenes Laercio, Vidas y opiniones de los filósofos ilustres [trad. de C. García Gual], Madrid, Alianza, 2007, III , 2.

2 Sobre la educación en Grecia, vid. I. Marrou, Histoire de l’éducation dans l’Antiquité , París Éditions du Seuil, 1955.

3 Diógenes Laercio, op. cit. , III , 4. Aristóteles, Metafísica [introducción, traducción y notas de T. García Calvo], Madrid, Gredos, 1994, I , 6, 987a32.

4 Diógenes Laercio, op. cit. , III , 4.

5 Diógenes Laercio, op. cit. , II, «Sócrates», 17.

6 J. Calonge, «Introducción» a la Apología , en Platón, Diálogos , 1981, vol. I , pág. 146. El sistema judicial ateniense estipulaba que, en primer lugar, hablasen acusadores y acusado. Se producía una votación sobre la culpabilidad del acusado. En este caso la votación arrojó el resultado de 280 votos de culpabilidad frente a 220 de inocencia. La segunda parte consistía en la estipulación de la pena por parte de la acusación y la contrapropuesta que hacía el acusado. La acusación solicitó pena de muerte. A Sócrates le correspondía hacer la contrapropuesta. Todos esperaban una contrapropuesta razonable de Sócrates para evitar su muerte, como treinta minas de multa o el destierro. Pero Sócrates, jactancioso, se burló del tribunal al solicitar pensión vitalicia en el Pritaneo, como benefactor de la ciudad. Los jueces se sintieron provocados y se pronunciaron a favor de la pena de muerte por 360 votos.

7 J. Solana Dueso, Ciudadano Sócrates , Zaragoza, Mira Editores, 2008, pág. 366.

8 Carta VII [trad. de M. Toranzo], Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1954.

9 M. Canto-Sperber, Sócrates. El saber griego , Madrid, Akal, 2000, pág. 589.

10 Para el tema de los viajes de Platón, vid. W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV : Platón, el hombre y sus diálogos, primera época.

11 Para el interés de Platón en los temas y mitos de Egipto, vid. J. Kerschensteiner, Platon und der Orient , Stuttgart, 1945.

12 «Cuando yo llegué a Siracusa por primera vez, tenía cuarenta años.» (Carta VII, 1954, 324a.)

13 E. Lledó, 1981, pág. 125.

14 Expresión de Guthrie.

15 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , págs. 28-29.

16 Vid. K. von Fritz, Platon in Sizilien und das Problem der Philosophenherrschaft , Berlín, Walter de Gruyter and co,1968.

17 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , págs. 29-30.

18 Vid. I. Marrou, Histoire de l’éducation dans l’Antiquité , París, Éditions du Seuil, 1955.

19 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , pág. 31. Supongo que Guthrie debe saber que tal práctica era común en seminarios católicos y protestantes y colegios religiosos hasta hace muy poco tiempo. Y supongo que aún debe de existir en algunos.

20 Yo he escrito: «Dicha filosofía de la totalidad universalizadora de las variabilidades concretas tiene su correlato formal en la específica manera de transmitir la filosofía: el diálogo. Nadie, excepto el Académico, ha divulgado tan genialmente la filosofía mediante el diálogo. El diálogo es el movimiento agónico de visiones diferenciadas y contrapuestas del que emerge la verdad». A. Alegre Gorri, «El Fedro. Diálogo de un largo día de verano. Un modo griego de hacer filosofía. La filosofía como totalidad estética y dialéctica», en Historia , lenguaje y sociedad. Homenaje a Emilio Lledó , Barcelona, Crítica, 1989, pág. 67.

21 Aristóteles, Metafísica [trad. de T. Calvo Martínez], Madrid, Gredos, 1994, I , 983a10.

22 Aristóteles, op. cit. , IV , 1003a20-33.

23 Vid. W. Jaeger, Aristóteles , cap. I , «La Academia por el tiempo de la entrada de Aristóteles», 2.a ed., México, FCE, 1984.

24 Así Erasto, Corisco, Aristóteles, Jenócrates, etc.

25 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , pág. 32.

26 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , págs. 36-37. Dión se apoderó de Siracusa y expulsó a Dionisio, pero en el 357 a.C. fue asesinado.

27 Carta VII, 1954, 350d.

28 J. Annas, 2000, págs. 535-536.

29 Sobre estos temas, vid. E. A. Havelock, 1994 y 1996.

30 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , págs. 64-65.

31 Aunque es difícil pensar que diálogos como Menón , Fedón , Teeteto , Parménides y Sofista sean diálogos esotéricos dedicados a los diletantes ilustrados. Un documentadísimo libro sobre el tema de las doctrinas no escritas es el de J. R. Arana Marcos, 1998.

32 E. Lledó, 1981, pág. 11.

33 Es evidente que Platón idealizó a su maestro poniendo en su boca ideas e ideologías propias. Sócrates fue el interlocutor principal, el que conducía la conversación y sacaba las consecuencias. Más o menos, en los primeros diálogos, los denominados socráticos, Platón reproduce la vida y el pensamiento de Sócrates, pero más adelante, cuando Platón entra en contacto con los pitagóricos y en plena eclosión doctrinal en la Academia, sostiene teorías que nada tenían que ver con Sócrates, pero las sigue poniendo en su boca y en su rigor argumentativo.

34 Eurípides mantiene, sólo formalmente, el horizonte religioso, la estructura contextual átē-hýbris-némesis , las desacraliza y las hace humanas.

35 C. García Gual escribe: «Atender, aunque sea de manera esquemática, a la cuidada estructura que el diálogo ofrece puede resultar muy interesante, para confirmar esa habilidad literaria de Platón a la que nos hemos referido. Es curioso notar cómo la composición guarda cierta analogía con la de una pieza dramática. Siguiendo esa analogía podemos distinguir varios actos, calificar de agṓn I y agṓn II […] los enfrentamientos de Sócrates y Protágoras, y asignar el papel de Coro al resto de los asistentes a la discusión en casa de Calias». C. García Gual, «Introducción» al Protágoras , en Diálogos , 1981, vol. I , págs. 495-496.

36 La introducción de T. Calvo Martínez es muy buena para la comprensión de la Metafísica de Aristóteles. He de reseñar que T. Calvo, M. Candel, Á. Vallejo y otros, siguiendo la tradición anglosajona, traducen eîdos por Forma, lo que otros traducen por Idea. Yo utilizo Idea.

37 Como, más refinadamente, después diría Demócrito. Los átomos (a los que llamó idéai , las realidades últimas, y a las que sólo se accedía por argumentación, no conociéndose por los sentidos) están en constante movimiento que compone lo que vemos.

38 Platón conocía muy bien las ideas de los presocráticos; así, por ejemplo, estaba enterado de la teoría de Empédocles sobre la sensación, y la fisiología del Timeo se inspira en ella.

39 Esa discusión es conocida como el debate phýsis/nómos , es decir, qué es por naturaleza y qué por convención. Las teorías del relativismo y convencionalismo moral de los sofistas se inspiran en la obra histórica de Heródoto, que dio a conocer a los griegos la existencia de otras comunidades, otros valores, otras formas de pensar. Sobre los sofistas, vid. A. Melero Bellido, Sofistas : testimonios y fragmentos , Madrid, Gredos, 2002; Testimonios y fragmentos: los sofistas [Introducción, traducción y notas de J. Solana, Barcelona, 1996; A. Alegre Gorri, La sofística y Sócrates: ascenso y caída de la pólis , Barcelona, Montesinos, 1986, y F. R. Adrados, «Lengua, ontología y lógica en los sofistas y en Platón», Revista de Occidente 96, 1971, págs. 340-365, y 1971b, págs. 285-309 (recogido en F. R. Adrados, 1992, págs. 113-157).

40 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV, págs. 44-45.

41 Esta teoría platónica fue decisiva en la configuración del cristianismo a través del evangelista Juan y el teórico difusor Pablo.

42 W. K. C. Guthrie, 1988, vol. IV , pág. 45.

43

1
...
...
28