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29 Ver A. RZACH , «Kyklos», Real-Encyclop., XI, 2, 1922, columnas 2347–2435. Además, Homeri Opera, V, edit. por T. W. ALLEN , Oxford, 1912 (muchas reimps.), y W. KULLMAN , Die Quellen der Ilias (Troischer Sagenkreis ), Wiesbaden, 1960.

30 Por ejemplo: vida y muerte de los Dioscuros; nacimiento de Helena; muerte de Ifigenia.

31 Así, en el asunto de las bodas de Tetis y Peleo, donde utiliza datos de Homero, Hesíodo, Estasino y Píndaro.

32 Piénsese en el rapto de Helena, en la tragedia homónima y en la anunciada apoteosis al final de Orestes.

33 En el agṓn de las Troyanas se discute si Afrodita intervino o no en el rapto de Helena. En general, sobre la utilización del mito en Eurípides y la división entre caracteres «buenos» y «malos» en Ifigenia en la Táurica, Helena e Ión, tragedias en las que hay cierta semejanza de contenido, forma dramática y final feliz, ver C. H. WHITMAN , Euripides and the full Circle of Myth, Cambridge (Massachusetts), 1974.

34 Ver Heracles 1346, Helena 357–359, Ifigenia en la Táurica 389–391.

35 Trata muy bien el tema D. J. CONACHER , Euripidean Drama. Myth, Theme and Structure, Toronto, 1967, especialmente en págs. 3–23. Se ha ocupado de estudiar el amor como fuerza irracional, F. RODRÍGUEZ ADRADOS , «El amor en Eurípides», en El descubrimiento del amor en Grecia, Madrid, 1959, págs. 179–200.

36 Troyanas, Hécuba y Andrómaca.

37 Medea, Electra, Orestes. Para esta clasificación, ver CONACHER , Euripidean…, págs. 3–25.

38 Ión, Helena, Ifigenia en la Táurica.

39 Fenicias, Ifigenia en Áulide.

40 Dejamos a un lado el papel que juega el tema religioso, los oráculos, la týchē, etc. Ver W. SCHMID , O. STÄHLIN , Geschichte der griechischen Literatur, I, 3, 2.a ed., Munich, 1961, págs. 605 y sigs.

41 A. RIVIER , Essai sur le tragique d’Euripide, 2.a ed., París, 1975, págs. 129 y sigs., al comparar a Eurípides con Esquilo y Sófocles, concluye que, dejando a un lado el drama psicológico, «Eurípides es ante todo poeta: primera y esencialmente poeta».

42 Para el asunto, SCHMID , Geschichte…, págs. 703 y sigs. Además, J. ALSINA , «Tradición y aportación personal en el teatro de Eurípides», Boletín de la Real Academia de Buenas Letras, XXX, Barcelona, 1963–1964.

43 Sobre este particular: F. SOLMSEN , «Das Intrigenmotiv in den Tragödien des Sophokles und Euripides», Philol. 87 (1932), 1 y sigs.

44 Es el caso de W. ZÜRCHER , Die Darstellung des Menschen im Drama des Euripides, Basilea, 1947, quien ataca duramente los altibajos en el comportamiento de ciertos personajes, que tanto aparecen encendidos de pasión como abstraídos por reflexiones racionales.

45 Han tratado el problema de la psicología en los personajes euripideos y su caracterización: A. LESKY , «Psychologie bei Euripides», en Euripide, Entretiens…, págs. 125–168, especialmente pág. 147, y F. WILL , «Remarks on counterpoint characterization in Euripides», Class. Jour. 55 (1960), 338–344, y «The concept of kharaktēr in Euripides», Glotta 39 (1960–1961), 233–238,

46 Hipólito, Estenebea, Fénix y Peleo. Ver SCHMID , Geschichte…, págs. 759 y sigs., con abundante bibliografía.

47 En Alcestis y fragmentos de Protesilao.

48 Se ocupa de esto J. DE ROMILLY , L’évolution du pathétique d’Eschyle à Euripide, París, 1961. El tema de la mujer ha sido estudiado por J. ALSINA , «La posición de Eurípides ante la mujer», Actas I Congreso Español de Estudios Clásicos, Madrid, 1958, págs. 447–453.

49 Ver E. M. BLAICKLOCK , The male Character of Euripides, Wellington, 1952.

50 Electra, Ión, Ifigenia en la Táurica. De las perdidas para nosotros, Hipsípila, Egeo, Cresfontes, Alejandro, Escirios, Télefo.

51 Consultar: H. BRANDT , Die Sklaven in den Rollen von Dienern und Vertrauten bei Euripides, Hildesheim - Nueva York, págs. 136–138, especialmente.

52 Se ha ocupado de estudiar el tema en Eurípides, H. KUCH , Kriegsgefangenschaft und Sklaverei bei Euripides. Untersuchungen zur Andromache, zur Hekabe und zu den Troerinnen, Berlín, 1974. Ofrece abundante bibliografía. Sobre la situación del esclavo en la Antigüedad, W. L. WESTERMANN , The Slave Systems of Greek and Roman Antiquity, Filadelfia, 1955.

53 Viejos (Feres, Peleo, Yolao, Anfitrión, Hécuba, Yocasta); muchachas heroicas; niños; extranjeros crueles y sanguinarios (Cíclope, Teoclímeno, Poliméstor); hombres débiles (Jasón, los Atridas); madrastras perversas; tiranos brutales (Lico, Ciseo, Penteo); caudillos justos (Demofonte, Teseo), etc.

54 Poética, 1452 b 19.

55 Así sucede en seis tragedias.

56 Opina de este modo: G. M. A. GRUBE , The Drama of Euripides, 2.a ed., Londres, 1961, págs. 63–79.

57 Ha estudiado la articulación del prólogo dentro de la tragedia euripidea: M. S. KOZUKHOVA , «The prologues in the tragedies of Euripides», Vestnik Drevnej Istorii 108 (1968), 45–56. (Ruso, con resumen en inglés.)

58 G. DALMEYDA , «Observations sur les prologues d’Euripide», Rev. Et. Grec. (1919), 121–131, sitúa estas fases en Alcestis e Hipólito ; hasta Ión ; e Ión y Bacantes, respectivamente.

59 Sobre la contradicción entre lo que se anuncia y lo que realmente sucede, ver W. JENS , «Euripides», en Euripides, Darmstadt, 1968, págs. 1–35, especialmente págs. 7 y sigs.

60 Ver J. ALSINA , EURÍPIDES , Tragèdies, Alcestis, Barcelona, 1966, pág. 54.

61 Este prólogo influyó notablemente en Séneca y en los dramaturgos renacentistas del siglo XVI . Acúdase, respectivamente, a K. ANLIKER , Prolog und Akteinteilung in Seneca Tragödien, Berna, 1960, y E. SCHAPIRA , Der Einfluss des Euripides auf die Tragödie des Cinquecento, Würzburgo, 1935.

62 Menos en Alcestis, Heraclidas y Heracles. Como estudio fundamental del funcionamiento del Coro, el de W. KRANZ , Stasimon. Untersuchungen zum Form und Gehalt der griechischen Tragödie, Berlín, 1933.

63 Así piensa S. A. BARLOW , The imagery of Euripides, Londres, 1971 (Paperback, 1974, págs. 17–42).

64 1456 a 20.

65 Se ha detenido en el estudio del papel dramático del Coro en Eurípides H. NEITZEL , Die dramatische Funktion des Chorlieds in den Tragödien des Euripides, Hamburgo, 1967.

66 Ver A. LESKY , Die tragische Dichtung der Hellenen, 3.a ed., Gotinga, 1972, págs. 509–510. Menciona como casos típicos: Troyanas 511; Electra 432, 699; Ifigenia en Áulide 164, 751, 1036, etc.

67 Se ocupa de la influencia del ditirambo neoático en Eurípides: H. SCHÖNEWOLF , Der jungattische Dythyrambos, Giessen, 1938.

68 Trata esto L. A. STELLA , «Euripide lirico», Athe. & Rom. 42 (1940), 3–34 y 69–96.

69 Ha merecido varios estudios, como los de: F. TIETZE , Die euripidischen Reden und ihre Bedeutung, Breslau, 1933; TH. MILLER , Euripides Rhetoricus, Gotinga, 1887; J. T. LEES , Dikanikós lógos in Euripides, Lincoln, 1891.

70 Citemos, por ejemplo: Medea 465 y sigs. (Medea frente a Jasón, con 54 trímetros cada uno); Hécuba 1132 y sigs. (Hécuba contra Poliméstor, con 51 trímetros cada uno).

71 Es interesante el estudio de J. DUCHEMIN , L’agon dans la tragédie grecque, 2.a ed., París, 1968. Concretamente referido a Eurípides, R. SENONER , Der Redeagon im euripideischen Drama, Viena, 1961. Sobre el papel que desempeña el agṓn en general, F. R. ADRADOS , Fiesta, Comedia y Tragedia. Sobre los orígenes griegos del teatro, Barcelona, 1972, págs. 291–306. La esticomitia ha sido estudiada en Esquilo y Sófocles, pensando que agotaban entre los dos el tema y que no merecía la pena estudiarla en Eurípides, por W. JENS , Die Stichomythie in der frühen griechischen Tragödie, Munich, 1955. Estudia, por su parte, el uso de ese recurso en Eurípides E. R. SCHWINGE , Die Verwendung der Stichomythie in den Dramen des Euripides, Heidelberg, 1968.

72 Consagró un estudio a este propósito: H. BURCKHARDT , Die Archaismen des Euripides, Progr. Bückeburgo, 1906.

73 Dios suspendido de un ingenio mecánico, especie de grúa. Aparece en ocho tragedias euripideas: Hipólito, Andrómaca, Suplicantes, Ión, Ifigenia en la Táurica, Helena, Orestes y Electra. Sófocles copió el recurso en su Filoctetes.

74 G. MURRAY , Euripides…, págs. 172–176.

75 Puede ampliarse este estudio acudiendo a T. S. DUNCAN , «The Deus ex machina in Greek Tragedy», Philol. Quart. 14 (1935), 126–141, y N. TERZAGHI , «Finali e prologui euripidei», Dioniso 6 (1937), 304–313.

76 Así lo cree A. GARZYA , Pensiero e tecnica drammatica in Euripide, Nápoles, 1962, págs. 191–194. Pero ya SCHMID , Geschichte…, págs. 775–776, había comparado la función del deus ex machina con la del prólogo y con la de la tercera pieza de las trilogías.

77 Es la opinión mantenida por A. SPIRA , Untersuchungen zum Deus ex machina bei Sophokles und Euripides, Kallmün, 1960. Es interesante la exposición de conjunto de G. RACHET , La tragédie grecque, París, 1973, págs. 181–185.

78 Los Dioscuros de Helena ; Tetis de Peleo y Andrómaca en la obra de este nombre.

79 Un excelente trabajo de conjunto es el de G. BJÖRCK , Das alpha impurum und die tragische Kuntsprache, Upsala, 1950.

80 El 76 y el 60 por ciento, respectivamente. En los Coros un 41 por ciento son términos prosaicos. Ver sobre la cuestión W. BREITENBACH , Untersuchungen zur Sprache der euripideischen Lyrik, Stuttgart, 1934.

81 En número de 585. Abundan, sobre todo, los sustantivos en -ma ; los adjetivos en -ios y -ōdēs y los verbos en -euō. Por otra parte, le gustan mucho los compuestos con a- privativa, así como los que llevan eu-, dys-, poly- ; hay que destacar también las figuras etimológicas. Hace años estudió este apartado J. SMEREKA , Studia Euripidea de sermone, de vocabulorum copia, de elocutionis consuetudinibus, de genere dicendi et stilo, I-II, Leopoli, 1936 y 1937. Ha aparecido recientemente un interesante análisis del vocabulario de los tres trágicos: D. M. CLAY , A formal analysis of the vocabularies of Aeschylus, Sophocles and Euripides, I, Minneapolis, 1970.

82 Puede consultarse L. BERGSON , L’epithète ornamental dans Eschyle, Sophocle et Euripide, Upsala, 1956, y BARLOW , The imagery…

83 SCHMID , Geschichte…, págs. 802 y sigs.

84 W. BREITENBACH , Untersuchungen…, págs. 164 y 289.

85 H. DELLYLE , Les répétitions d’images chez Euripide, Lovaina, 1912, págs. 24–25 y 46.

86 K. PAUER , Die Bildersprache des Euripides, Breslau, 1935, pág. 168.

87 P. T. STEVENS , «Colloquiai expressions en Euripides», Class. Quart. 31 (1937), 182 y sigs.

88 V. DI BENEDETTO , Euripide: teatro e società, Turín, 1971, págs. 239–272.

89 Retórica 3, 2, 1404 b 1.

90 SCHMID , Geschichte…, pág. 812.

91 Para este asunto: F. L. LUCAS , Euripides and his influence, 2.a ed., Nueva York, 1963. En general, sobre la tradición clásica: G. HIGHET , The classical tradition. Greek and Roman influences in Western Literature = La tradición clásica, México, 1954.

92 E. SEHRT , De Menandro Euripidis imitatore, Giessen, 1912.

93 Poética 13, 1453 a 28. Desde luego, en el sentido de que era el más capaz de despertar la piedad y el miedo en los espectadores. Sobre la función crítica de Aristófanes y Aristóteles en lo referente a Eurípides, C. SCHWABE , Aristophanes und Aristoteles als Kritiker des Euripides, Crefeld, 1878.

94 Ver E. SCHWARTZ , Scholia in Euripidem, I-II, Berlin, 1966 (= 1887–1891).

95 En general, sobre la importancia de la tragedia griega en Roma: S. MARINER , «Sentido de la tragedia griega en Roma», Rev. Univ. Madrid 13 (1964), 463 n.; e I. MARIOTTI , «Tragédie romaine et tragédie grecque. Accius et Euripide», Mus. Helv. 22 (1965), 206–216.

96 A. THUILIER , «Euripide et Ennius». L’influence philosophique et politique de la tragédie grecque à Rome», Bull. Ass. Guill. Budé 21 (1962), 379–398.

97 B. C. FENIK , The influence of Euripides on Vergil’s Aeneid, Princeton, 1960.

98 Véase nota 41.

99 Han insistido en ello: A. WIDEMANN , Das euripidische Drama und dessen Einfluss auf die dramatische Literatur der späteren Zeit, Ratisbona, 1874 y 1875, Straubing, 1877 y 1878, y A. PERTUSI , «Il retomo alle fonti del teatro greco classico: Euripide nell’umanesimo e nel Rinascimento», Byzantion 33 (1963), 391–426.

100 Dedicó un trabajo a tal problema O. FRANKE , Euripides bei den deutschen Dramatiken des achtzehnten Jahrhunderts, Leipzig, 1929.

101 W. ARROWSMITH , «Eliot and Euripides», Arion 4 (1965), 21–35.

102 Entre otros títulos referentes a la cuestión, destacamos: K. VON FRITZ , Antike und moderne Tragödie, Berlin, 1962; L. AYLEN , Greek Tragedy and the modern World, Londres, 1964; A. BLOCK , «Antike Tragödie im modernen Drama», Altspr. Unter. 7, 1 (1964), 50–68; W. JENS , «Antikes und modernes Drama», en Eranion, Homenaje a HOMMEL , Tubinga, 1961, págs. 43–62; L. VOIT , «Bild and Nachbild der antiken Tragödie», Gymnas. 74 (1967), 201–223; J. S. LASSO DE LA VEGA , De Sófocles a Bertolt Brecht, Madrid, 1973.

103 Estudió el problema D. PAGE , Actors’ Interpolations in Greek Tragedy, Oxford, 1934.

104 R. PFEIFFER , History of Classical Scholarship, Oxford, 1968, pág. 82.

105 Galeno, Comm. II 4 a Hipócrates, Epidemias III (Corp. Medic. Graec. V 10, 2, 1, pág. 79, 8).

106 Comprendía todo lo que se conservaba —tà sōzómena pánta —, tal como lo comprueban el Marmor Albanum (Inscrip. Graec. XIV, 1152); la piedra del Pireo; el catálogo de las obras de Esquilo del Códice Laurentianus 32, 9; y las Periochaí («resúmenes») de las obras de Menandro.

107 Así lo cree PFEIFFER , History…, págs. 192 y sigs.

108 Ver G. ZUNTZ , The political plays of Euripides, 2.a ed., Manchester, 1963, págs. 129–152.

109 Los últimos descubrimientos, con buena bibliografía, nos los ofrece: Nova fragmenta Euripidea in papyris reperta, editados por C. AUSTIN , Berlín, 1968.

109a Los alejandrinos dividieron la poesía coral en «miembros» (kôla), cada uno de los cuales ocupaba una línea.

110 Ha reflexionado profundamente sobre esto: G. ZUNTZ , An inquiry into the transmission of the plays of Euripides, Cambridge, 1965, págs. 249 y sigs.

111 Ejemplo de esas ekdóseis (ediciones), formadas sobre un manuscrito tipo, son los Peanes, de Píndaro, y los Rastreadores, de Sófocles. Cada uno de esos manuscritos podía ser el hiperarquetipo de una rama de la tradición.

112 A. TUILIER , Recherches critiques sur la tradition du texte d’Euripide, París, 1968, págs. 281–285.

113 Ver K. MATTHIESSEN , Studien zur Textüberlieferung der Hekabe des Euripides, Heidelberg, 1974, pág. 5.

114 B. SNELL , «Zwei Töpfe mit Euripides-Papyri», Hermes 70 (1935), 119–120, pensó que la edición antigua a que se remonta el manuscrito L estaba compuesta de papiros que contenían una tragedia cada uno y que, ordenados alfabéticamente, eran introducidos en unas cajas, de las que nos han llegado dos, con las letras EHIK (Hécuba, Helena, Heracles, Heraclidas, Electra, en una, y Cíclope (Kýklōps ), Ión, Suplicantes (Hikētides ), Ifigenia en Áulide e Ifigenia en la Táurica, en la otra. Aparte de esta cuestión, Dánae sólo aparece en el manuscrito P, entre Ifigenia en Áulide e Hipólito. Parece que es espuria.

115 Ver S. TIMPANARO , La genesi del metodo de Lachmann, Florencia, 1963.

116 J. A. SPRANGER , «A préliminary Skeleton List of the Mss. of Euripides», Class. Quart. 33 (1939), 98–107. Daba cuenta de 276 manuscritos.

117 A. TURYN , The Byzantine Manuscript Tradition of the Tragedies of Euripides, Urbana, 1957. Dividió los mss. de la Tríada en veteres (no influidos por los filólogos bizantinos tardíos) y byzantini (los influidos). A su vez, los veteres eran divididos en dos: vetustiores, en los que hay señales que se encuentran también en M o mss. relacionados con éste, y recentiores, en los que tales notas no aparecen.

118 V. DI BENEDETTO , La tradizione manoscritta euripidea, Padua, 1965. Entre otras cosas, comprueba este autor que la llamada por TURYN «familia vaticana» (V y A ) procede por contaminación, al usar diversos filones de la tradición manuscrita; la validez del principio general recentiores non deteriores, por coincidir V y A con el palimpsesto de Jerusalén (H ); y, sobre todo, que L y P tienen una gran incidencia sobre la Tríada. Por su parte, MATTHIESSEN , Studien…, págs. 54–65, llega a la conclusión de que en la Tríada puede llamarse grupo familiar al formado por HMC, pero que no cabe hablar de una clase ró, ni de una especial situación de los recentiores.

119 ZUNTZ , An Inquiry…, págs. 174 y sigs.

120 ZUNTZ , An Inquiry…, pág. 192.

121 Ver A. TUILIER , Recherches…, y Étude comparée du texte et des scholies d’Euripide, París, 1972.

122 TUILIER , Étude…, pág. 140. A su vez, MATTHIESSEN , Studien…, págs. 82–86, dice, entre otras cosas, que le parece fecha demasiado tardía la de 1160–1165 para el palimpsesto H. No cree oportuno fechar B en 1150 y M en 1170–1200, pues H debería situarse a fines del x o comienzos del XI , y BM en el siglo XI . Advierte, además, que en Q hay correcciones basadas en la primera familia.

123 BENEDETTO , La tradizione…, págs. 139 y sigs.

124 MATTHIESSEN , Studien…, pág. 79, y H. ERBSE , Geschichte der Textüberlieferung der antiken und mittelalterlichen Literatur, I, Zurich, 1961, 207–283.

125 BENEDETTO , La tradizione…, pág. 151. TUILIER , Étude…, página 139.

126 MATTHIESSEN , Studien…, págs. 126–131, elige como manuscritos básicos para la edición de Hécuba los dos grupos siguientes:

a) Mss. anteriores al 1204: MBHGa.

b) Mss. posteriores a esa fecha: AFGKLOPPaPrRRfRwSSaV (Va )XXaXbZZbZcZmZu y T.

127 Ver nota 89.

128 E. W. HANDLEY , J. REA , The Telephus of Euripides, Londres, 1957.

129 EURIPIDE , I Cretesi, edit. por R. CANTARELLA , Milán, 1963.

130 EURIPIDES , Hypsipyle, edit. por G. W. BOND , Oxford, 1963.

131 EURIPIDES , Phaeton, edit. por J. DIGGLE , Cambridge, 1970.

132 J. KAMBITZIS , L’Antiope d’Euripide, Atenas, 1972.

133 A. MARTÍNEZ DÍEZ , Eurípides, Erecteo, Granada, 1976.

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