Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL .
Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por JESÚS UREÑA BRACERO .
© EDITORIAL GREDOS, S. A.
Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1992.
REF. GEBO276
ISBN 9788424932053.
El último volumen de las obras de Luciano se abre con una increíble parodia. Bajo el título Podagra el autor esconde un ingenio y una animosidad crítica no por constatadas en obras previas menos sorprendente.
Un tipo, el adulto que sufre los ataques y achaques de la enfermedad que conocemos vulgarmente con el nombre de «gota», se ve aquí ridiculizado, caricaturizado, presentado en una situación límite. No falta un variado muestrario de personajes secundarios que introducen o rubrican los parlamentos que Luciano pone en boca de la propia enfermedad, la Gota, con mayúscula, que es la verdadera protagonista. Si desde el punto de vista del contenido se parodia una realidad del entorno cotidiano —lo típico de la comedia— desde el punto de vista formal se parodia justamente lo contrario, esto es, lo típico de la tragedia. Coro, corifeo, mensajeros, como personajes, esquemas métricos, partes cantadas que alternan con otras recitadas presentados todos ellos a través de un lenguaje altisonante con resonancias de tragedia, hacen que el lector no pueda por menos de mantener las carcajadas desde el primero al último verso. Pocas veces se juntan en tan reducido espacio tantos recursos cómicos que afectan tanto a la forma como al contenido. Hemos querido reflejar en la traducción toda la fuerza de la parodia manteniendo deliberadamente en verso las partes recitadas y hemos señalado en cursiva los pasajes cantados.
PODAGRO (DON GOTOSO ) 1
¡Oh nombre abominable, aborrecido de los dioses,
Gota, plagada de gemidos, hija del Cocito,
a quien en los profundos antros del Tártaro
de su vientre parió la Erinis Megera
[5] y amamantó a sus pechos, y a ti amargo retoño
a tus labios leche destiló Alecto!
¿Quién de los dioses te trajo a ti, demonio de nombre,
hasta la luz? Llegaste, azote para los hombres.
[10] Pues si a mortales acompaña cuando mueren
pago por los errores que cometieron en la luz,
no debería haberse castigado en la mansión de Hades
a Tántalo con manjares, ni a Ixión con una rueda giratoria
ni a Sísifo con su roca 2 ;
bastaba pura y simplemente con acoplar a todos los que [15] males cometieron
a tus dolores articulados
como esta piltrafa pobre y miserable: mi cuerpo;
desde las puntas de las manos hastas las plantas de los pies
con un hilo de linfa y agrio flujo de bilis está inmovilizado,
después que un soplo violento obstruyera sus conductos,
y luego de obstruirlos, extiende los dolores. [20]
Por las entrañas mismas corre dañina fiebre
abrasando mis carnes con hogueras de llamas
como cráter del Etna lleno de fuego
o estrecho siciliano con su paso de corriente marina
donde da vueltas torvo remolino de olas en las cavernas de [25] las rocas.
Oh final difícil de prever para los hombres todos
¡qué en vano todos te vamos halagando
alimentándonos de vaciedades con vanas esperanzas!
CORO 3
Sobre el Díndimo monte de Cibeles 4 [30]
y por su tierno Atis
los frigios lanzan frenético lamento
y por las laderas del Tmolo
al son del corno frigio
los lidios gritan su canto festivo; [35]
y golpeando con furia al ritmo cretense
sus panderos, a gritos entonan
un canto ritual los Coribantes.
Resuena la trompeta en grave son
haciendo vibrar el canto de guerra
[40] en honor al violento Ares.
Nosotros, Gota, a ti
de primavera en las primeras horas
cual «mistas» iniciamos los lamentos
[45] cuando todo prado está ya en flor
con hierbas y céspedes nacientes,
y cuando con las suaves del Céfiro brisas
se pueblan de pétalos las copas de los tallos;
presumen de sus hojas los árboles
[50] y la golondrina de infausto matrimonio
se deja oír en los hogares de los hombres de voz articulada
y nochero por el bosque
llorando a Isis gime entre sollozos
Atis el ruiseñor.
PODRAGO (DON GOTOSO )
Ay de mí; de dolores ayuda, ay tercer pie,
bastón por el destino deparado, apoya
[55] mi paso tembloroso y endereza mi senda,
para que plasme sólida huella sobre el suelo;
levanta, desdichado, los miembros de la cama
y abandona el techo cobijante del hogar.
[60] Disipa de los ojos la inmensidad nocturna del cielo
viniendo hasta la puerta y ya a la luz del sol
aspira un aura despejada con brisa luminosa.
Han pasado diez soles y cinco además
desde que encerrado en tinieblas al margen del sol
[65] consumo mi cuerpo en mi cama desecha;
mi ánimo y mi impulso es dar pasos lentos
tendiendo hacia la puerta,
mas mi cuerpo indolente no se somete a mis deseos.
Sin embargo, ¡arriba, corazón! aún a sabiendas de
que un pobre enfermo de gota, si quiere pasear [70]
y no puede, se cuenta ya entre el cupo de los muertos.
Pero, ¡vamos!
¿Quiénes son éstos que con sus manos manejan bastones
con las cabezas coronadas de hojas de saúco? 5
¿A quién de las deidades llevan en procesión festiva? [75]
¿Honran tu culto acaso, Febo Peán?
No, pues no son sus coronas hechas de hojas de laurel de Delfos
Mas ¿no será un himno a Baco el que se entona?
No, pues sobre sus melenas no se asienta el sello de la yedra.
¿Quiénes sois extrajeros, y de dónde habéis venido? [80]
Hablad y explicaros con palabra franca;
decid, ¿quién es, amigos, aquel a quien con himnos celebráis?
CORO
¿ Quién eres tú y de qué familia, que te diriges a nosotros?
Tu bastón y tu paso, no hay duda, te delatan,
y vemos en ti a un «mista» de la invencible diosa. [85]
PODAGRO (DON GOTOSO )
¿Que soy yo uno de los «dignos» de la diosa?
CORO
A la cipria Afrodita
que de gotas del cielo cayó,
una belleza airosa entre marinas olas
[90] le procuró Nereo.
Junto a las fuentes del Océano,
a la esposa de Zeus Olímpico,
a Hera de blancos brazos en su amplio regazo
amamantóla Tetis.
[95] Y en la coronilla de su inmortal cabeza
el Cronida, el más excelso de los Olímpicos,
alumbró a una doncella de casta indomeñable,
a la alborotadora Atenea.
[100] Y a nuestra diosa dichosa
entre sus brazos fornidos
la dio primero a luz el anciano Ofión 6 ;
cuando cesó el caos tenebroso
y se levantó la luminosa aurora
y el deslumbrante resplandor del sol,
[105] entonces se dio a ver la fuerza de la Gota.
Cuando de sus entrañas te engendró Cloto
y te lavó la Moira,
se puso radiante con deslumbrante resplandor el cielo
y retumbó con trueno el firmamento despejado.
[110] y la próspera Pluto la crió
entre sus pechos de rica leche.
PODAGRO (DON GOTOSO )
¿Y con qué ritos excita a sus devotos?
CORO
No derramamos sangre impetuosa por cortes de hierro;
no contonean nuestro cuello vaivenes de la melena suelta,
ni nuestra espalda es golpeada por huesos ruidosos, [115]
ni nos alimentamos de carnes crudas de toros despiezados.
Cuando brota la tierna flor del olmo en primavera
y canta sobre las ramas el canoro mirlo,
entonces a los «mistas» nos traspasa aguda flecha por los miembros,
oculta, escondida, sumergida bajo lo más hondo de los [120] miembros;
pie, rodilla, articulación, huesos, caderas, muslos,
manos, homoplatos, brazos, codos, frutos suyos... los
come, devora, abrasa, domina, enciende, debilita
hasta que la diosa ordena retirarse al dolor 7 .
PODAGRO (DON GOTOSO )
¿Resulta, pues, que yo sin darme cuenta soy también uno [125]
de los iniciados? Muéstrate entonces, diosa,
propicia a un suplicante, que yo junto a tus fieles
voy a entonar tus himnos cantando la canción de los gotosos.
CORO
Calle el firmamento y cese el viento,
guarde todo gotoso silencio religioso 8 . [130]
¡ Vamos! Hacia su altar avanza paso a paso la diosa
que se complace en las camillas, en bastón apoyada.
¡Salve, la más afable de los dioses;
ojalá que con rostro radiante
[135] te muestres propicia a tus fieles
y des rápido alivio a sus dolores
en estas épocas primaverales.
GOTA
¿Quién de los mortales sobre la faz de la tierra,
no me conoce a mí, la Gota, señora de dolores, invencible?
[140] A mí, a quien no aplaca ni el humo del incienso,
ni la sangre derramada junto a altares con víctimas quemadas
ni templo de riqueza con estatuas en derredor colgadas;
a mí, a quien ni con fármacos es capaz de vencer Peán,
médico de todos los dioses que habitan en el cielo,
[145] ni el hijo de Febo, el docto Asclepio.
Desde que por primera vez apareció la raza de los hombres
se atreven todos a echar fuera mi fuerza,
sin dejar de hacer experimentos con fármacos,
cada uno intenta un procedimiento contra mí 9 :
contra mí frotan lengua de carnero y apio [150]
y hojas de lechugas y verdolaga del prado;
otros musgos, y otros algas de charca;
otros muelen ortigas, otros consuelda;
otros traen lentejas que sacan de los morteros,
zanahoria cocida, otros hojas de melocotón, [155]
beleño, adormidera, bulbos de azafrán, granadas,
zaragotona, incienso, raíz de eléboro, sodio,
alholva con vino, masa de croquetas, puré de lentejas,
resina de ciprés, granos de cebada,
hojas de repollo cocido, yeso de Paros, [160]
cagarrutas de cabra montesa, excremento humano,
puré de habichuelas, flor de piedra de Aso;
cuecen sapos, ratones de campo, lagartos, comadrejas,
ranas, hienas, antílopes, zorros.
¿Y qué metal no han probado los mortales? [165]
¿Y qué jugo no han probado? ¿Qué lágrimas de árbol?
De todos los animales, huesos, nervios, pieles,
grasa, sangre, médula, orina, excremento, leche.
Remedios beben unos de cuatro ingredientes,
otros de ocho, pero los más, de siete. [170]
Se purifican otros al beber la sagrada (medicina)
y a otros los engatusan hechizos de impostores;
a otros tontos los cautiva «El Judío»
y otros buscan la curación en Cirrane 10 .
Mas yo prefiero que todos se lamenten [175]
y suelo plantar cara con más irritación
a quienes así actúan y me ponen a prueba.
Pero con los sensatos que no me plantan cara
tengo una mente suave y soy tranquila.
Pues el que toma parte en mis rituales [180]
lo primero que aprende es a moderar su boca
a todos deleitando, diciendo palabras ingeniosas.
Y por todos es visto con sonrisas y aplauso
cuando agarrado lo llevan al baño.
[185] Porque la Ate que Homero cantó, esa soy yo,
que camino sobre las cabezas de los hombres
y tengo blandas las plantas de los pies;
entre la mayoría de los hombres soy conocida con el nombre de Gota,
porque resulto ser cazadora que atenaza sus pies.
[190] ¡Pero vamos devotos todos de mi ritual, a la invencible diosa
honrad con himnos!
CORO
Muchacha que tiene temple de acero,
bienfornida, imponente de ánimo, diosa,
escucha el griterío de tus sacerdotes de voz articulada;
grande es tu poder, próspera Gota,
[195] ante quien se eriza la rápida flecha de Zeus;
y te temen las olas del abismo marino
y te teme el rey de los de bajo tierra, Hades;
«amiga-de-vendajes», «andariega-en-camilla» 11
«impide-la-carrera», «quebranta-los-huesos»,
[200] «abrasa-tobillos», «anda-de-puntillas»,
«mete-miedo-a-los-pisones», «quema-rodillas-en-vela»,
«ama-piedras-en-nudillos»,
«dobla-rodillas», «¡Gota!».
MENSAJERO
¡Señora! Saliste al encuentro con pie oportuno.
Escucha, que traigo un mensaje no vanal [205]
pues se trata de un hecho compañero de viaje de mis palabras 12 .
Pues yo, como ordenaste, con sosegado pie
rastreando todas las ciudades, investigando las casas todas
ansioso de saber si hay alguien que no estima tu poderío,
vi el porte resignado de los demás, señora, [210]
de ambas manos por tu fuerza vencidos,
pero estos dos mortales, con atrevida audacia
a las gentes decían e incluso les juraban
que tu poder no es venerable ya
y que por el contrario te expulsarán de la vida de los [215] hombres,
por lo que yo precisamente apretando su pie con poderosa argolla
al quinto día llego tras recorrer un par de estadios.
GOTA
¡Qué rápido volaste, mi veloz mensajero!
¿De qué tierra inaccesible, cuyos límites dejaste, vienes?
На этой странице вы можете прочитать онлайн книгу «Obras IV», автора Luciano. Данная книга относится к жанру «Старинная литература».. Книга «Obras IV» была издана в 2022 году. Приятного чтения!
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