Читать книгу «Obras III» онлайн полностью📖 — Luciano — MyBook.
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[32] Desde luego, la imagen de Zeus se parece en todo a Zeus; en la cabeza, en las vestiduras, en el trono y ni aun queriéndolo podrías compararla con otra. En cambio, si contemplas a Hera, te parecerá que tiene muchas semblanzas; en conjunto, a decir verdad, es Hera, pero tiene también algo de Atenea, de Afrodita, de Selene, de Rea, de Ártemis, de Némesis y de las Parcas 46 . En una mano tiene el cetro, en la otra una rueca, y sobre la cabeza lleva rayos solares y una torre, además del cinturón bordado, con el que únicamente adornan a Afrodita. Por fuera se la ha rodeado de oro y piedras muy preciosas, unas blancas, otras como de agua, muchas vinosas, muchas ígneas y además muchos ónices de Sardes, numerosos jacintos y esmeraldas, que traen los egipcios, los indios, etíopes, medos, armenios y babilonios. Pero yo voy a contar lo que es más digno de consideración: lleva una piedra sobre la cabeza, esta piedra se llama «lámpara» y la coincidencia de la acción le da nombre. De ella por la noche surge un gran resplandor, hasta el punto de que por debajo todo el templo queda iluminado como por lámparas; en cambio, durante el día la luz se debilita, pero mantiene un aspecto completamente ígneo 47 . Hay otra cosa admirable en esta escultura: si la miras estando de frente, ella te mira a ti y cuando tú cambias, te sigue su mirada; si otro la mira desde otra parte, le ocurrirá lo mismo que a aquél.

En medio de ambas, hay otra escultura de oro, que [33] no se parece en nada a las otras imágenes. No tiene carácter propio pero presenta aspectos de otros dioses. Los propios asirios la llaman «Señal», pero no le pusieron ningún nombre propio, y ni siquiera hablan de su origen o su aspecto. Unos creen que es de Dioniso, otros de Deucalión, otros de Semíramis; efectivamente, como en su parte superior hay una paloma de oro, precisamente por eso dicen que es una señal de Semíramis. Viaja dos veces cada año al mar para lo del transporte del agua a que me referí 48 .

En el templo mismo, entrando a mano izquierda hay [34] en primer lugar un trono de Helios, pero no hay una imagen del mismo, ya que únicamente de Helios y de Selene no exponen imágenes. También pude yo enterarme de la razón de esta costumbre. Dicen que es lógico hacer esculturas de los otros dioses, pues sus aspectos no son visibles para todos. En cambio, Helios y Selene son absolutamente evidentes y todos los ven. ¿Qué motivo habría entonces para hacer esculturas a los que se manifiestan en el aire?

[35] A continuación de este trono hay una escultura de Apolo, pero no como suele presentarse; en efecto, todos en general consideran a Apolo como un joven y lo representan adolescente, mientras que sólo éstos muestran una escultura de Apolo con barba. Al hacer esto se congratulan, pero censuran a los griegos y a cuantos rinden culto a Apolo considerándolo como un niño. La razón es la siguiente: ellos creen que es una gran insensatez hacer imperfectas las imágenes a los dioses, y creen que la juventud es aún imperfecta. Todavía introducen otra novedad en su Apolo: son los únicos que adornan a Apolo con vestiduras 49 .

[36] Sobre sus actividades puedo decir muchas cosas, pero diré lo más digno de admiración. En primer lugar, mencionaré el oráculo. Hay muchos oráculos entre los griegos, muchos también entre los egipcios, también en Libia y en Asia hay muchos, pero estos oráculos no dan respuestas sin sacerdotes ni profetas; en cambio, él se mueve solo y lleva personalmente la adivinación hasta el final, por el siguiente procedimiento: cuando está dispuesto a pronunciar oráculos, primero se mueve en su trono y los sacerdotes lo levantan al punto; si no lo levantan, él se pone a sudar y todavía se mueve más. Y cuando lo trasladan, colocándose ellos debajo, los lleva por todas partes dando vueltas y saltando de uno a otro. Por último, el Sumo Sacerdote se pone frente a él y le hace preguntas sobre todas las cosas. Y él, si no quiere hacer algo, retrocede, pero si lo aprueba, arrastra a sus porteadores hacia adelante, como si llevara las riendas 50 . Así reúnen sus vaticinios, y no llevan a cabo sin él ninguna actividad sagrada ni particular. Él les habla del año y de sus estaciones, aunque no le consulten. También habla de la Señal, diciendo cuando debe hacer el viaje al que me referí.

Voy a hablar también de otra cosa que hizo estando yo [37] presente. Los sacerdotes lo llevaban en alto y él los dejó abajo en tierra y se movía por el aire por su propia cuenta.

A continuación de Apolo, hay una escultura de Atlas, [38] y, más allá, de Hermes y de Ilitia 51 .

Así es como está decorado el interior del templo. En [39] el exterior hay un gran altar de bronce, y hay también incontables esculturas de bronce de reyes y de sacerdotes. Voy a enumerar las que son más dignas de mención. A la izquierda del templo hay una escultura de Semíramis, señalando al templo con su mano derecha, y fue erigida por la siguiente razón: había ordenado ésta a todos los habitantes de Siria que le rindieran culto como diosa y se desentendieran de los otros dioses, incluida la propia Hera. Así lo hicieron, pero más tarde, al sobrevenirle enfermedades, desgracias y sufrimientos de origen divino, desistió de aquella locura, reconoció que era mortal y ordenó a sus súbditos que se convirtieran nuevamente a Hera. Por ello está todavía así, indicando a los visitantes que rindan culto a Hera y reconociendo que es ésta y no ella la diosa 52 .

[40] Vi también allí una imagen de Helena, de Hécuba, de Andrómaca, de Paris, de Héctor y de Aquiles. Vi también una imagen de Nireo, el hijo de Aglea, y a Filomela y Procne todavía mujeres, y al propio Tereo como pájaro, y otra imagen de Semíramis y de aquel Combabo que mencioné, y una muy hermosa de Estratonice, y de Alejandro muy parecida a él, y junto a éste Sardanápalo, con otra forma y otra indumentaria 53 .

[41] En el patio pacen en libertad grandes bueyes, caballos, águilas, osos y leones, que no hacen ningún daño a las personas, sino que todos son sagrados y están domesticados 54 .

[42] Han acogido a muchísimos sacerdotes, una parte de los cuales hacen los sacrificios, otros ofrecen las libaciones, otros se llaman igníferos y otros sacerdotes del altar. En mi presencia, accedieron al altar más de trescientos. Su vestidura es completamente blanca y llevan en la cabeza un bonete de fieltro puntiguado 55 . Un Sumo Sacerdote nuevo se presenta cada año y sólo él va vestido de púrpura y se ciñe con tiara de oro 56 .

Hay también otra multitud de hombres sagrados, flautistas, [43] tocadores de zampoña y galos , y mujeres furiosas y enloquecidas.

Dos veces al día se celebra un sacrificio, al que todos [44] acuden; a Zeus le ofrecen sacrificios en silencio, sin cantar ni tocar las flautas, pero cuando sacrifican a Hera, cantan, tocan la flauta y repican las castañuelas. Sobre esto, no me pudieron decir nada seguro.

Hay también allí un lago, no muy lejos del templo, [45] en el que se crian muchos peces sagrados de muchas clases; algunos son muy grandes; tienen incluso nombres y acuden si se les llama. Cuando yo estaba allí, había uno entre ellos con adornos de oro; en su aleta había una joya de oro; yo lo vi muchas veces y tenía la joya 57 .

El lago tiene mucha profundidad; yo no lo exploré, [46] pero dicen que tiene más de doscientas brazas. En medio de él hay un altar de piedra; a primera vista podrías creer que flota y nada en el agua, muchos lo creen así, pero yo creo que una gran columna colocada debajo lo soporta. Siempre está coronado con guirnaldas y se sienten los perfumes; muchos acuden todos los días a nado, con coronas, para sus plegarias 58 .

[47] Se celebran allí también grandísimas peregrinaciones, que se llaman descensos al lago, porque en ellas todos los dioses bajan al lago, y entre ellos Hera es la primera que llega, a causa de los peces, en la idea de que Zeus no los vea primero, porque si esto ocurre, se dice que todos los peces mueren. Y efectivamente él se acerca para verlos, pero ella se pone delante y se lo impide, y con súplicas insistentes lo despide 59 .

[48] Son magníficas las fiestas que suelen celebrar junto al mar, aunque yo no puedo decir nada seguro sobre ellas, pues ni acudí personalmente ni tengo experiencia sobre ellas, pero lo que hacen al llegar lo vi y voy a contarlo. Cada uno lleva un vaso lleno de agua; estos vasos están sellados con cera, pero no desprecintan ellos esta cera y luego vierten al agua, sino que hay un Gallo sagrado 60 que habita en el lago, el cual, una vez que ha recibido de ellos los vasos e inspeccionado el precinto, reclama una tasa, rompe el precinto y levanta la cera. Por este procedimiento reúne el Gallo muchas minas. A continuación llevan al templo sus vasos, ofrecen las libaciones, hacen sus sacrificios y se marchan.

[49] Celebran la más importante de todas las fiestas que yo conozco al principio de la primavera y la llaman unos fiesta del fuego y otros de la antorcha. Hacen un sacrificio de la manera siguiente: cortan grandes árboles y los ponen en el patio, hacen llevar a continuación cabras, ovejas y otras reses vivas y las cuelgan de los árboles; añaden aves, vestidos y joyas de oro y plata, y, una vez que lo tienen todo completo, ponen las imágenes de los dioses en torno a los árboles, prenden fuego y todo arde 61 . A esta fiesta acuden muchas gentes procedentes de Siria y de los países circunvecinos y todos llevan sus propios objetos sagrados y todos tienen distintivos hechos a semejanza de éstos.

En días determinados la multitud se concentra en el [50] templo, y muchos galos , y los hombres religiosos de los que hablé celebran sus ritos, se sajan los brazos y se golpean unos a otros en las espaldas 62 . Muchos que están junto a ellos tocan la flauta, hacen sonar tambores, otros entonan cánticos divinos y sagrados, pero todo ello se celebra fuera del templo, y no entran en el recinto cuantos intervienen en tales actos.

En estos mismos días se hacen galos . En efecto, mientras [51] los otros tocan las flautas y celebran sus ritos, la locura furiosa ya se ha apoderado de muchos, y muchos que habían acudido al espectáculo, a continuación hicieron lo siguiente. Voy a describir también lo que hacen: el joven a quien se le ha reservado esta misión, después de arrojar sus vestidos se dirige al medio con grandes voces y se apodera de una espada, que está allí, en mi opinión, desde hace muchos años, con este objetivo. Nada más cogerla, se castra y corre por la ciudad, llevando en sus manos lo que cortó; y en la casa a la que haya arrojado sus partes, recibe de ella vestiduras y aderezos femeninos. Esto es lo que hacen en sus castraciones.

[52] Los galos cuando mueren no se entierran de la misma manera que los otros hombres, sino que cada vez que muere un galo , sus compañeros levantan el cadáver y lo llevan a las afueras; colocado en el féretro en el que lo habían transportado, lo cubren con piedras 63 y una vez que han hecho esto regresan a sus casas. Después de esperar siete días entran en el templo, pues si entran antes de este plazo cometen sacrilegio.

[53] Para estos casos tienen estas normas: si alguno de ellos ve un muerto, no accede al templo en ese día, y al día siguiente entra después de haberse purificado. En cuanto a los propios criados del muerto, esperan un plazo de treinta días y se afeitan la cabeza para entrar en el templo; antes de que lo hayan hecho, no pueden entrar 64 .

[54] Sacrifican bueyes machos y hembras, lo mismo que cabras y ovejas. Sólo a los cerdos, por considerarlos impuros, ni los sacrifican ni los comen 65 . Pero otros no los consideran impuros, sino sagrados. De las aves, la paloma les parece el animal más sagrado y no consideran justo ni siquiera tocarlas; y si las tocan involuntariamente, están impuros ese día. Por ello, conviven con ellas, entran en sus casas y comen en general en el suelo 66 .

Voy a contar también lo que hacen en las peregrinaciones [55] cada uno de ellos. Cuando un hombre se dirige por primera vez a la Ciudad Sagrada, se afeita la cabeza y las cejas 67 y a continuación sacrifica una oveja y se come el resto de la carne troceada, extiende la piel en el suelo y se sienta en ella de rodillas; pero las patas y la cabeza de la res, las pone sobre su propia cabeza, mientras solicita en sus plegarias que se acepte el actual sacrificio y promete otro mayor más adelante 68 . Terminadas estas ceremonias, se corona con guirnaldas su propia cabeza y las de cuantos le acompañan en esta peregrinación; partiendo de su casa, se pone en marcha, utiliza para el baño y la bebida agua fría y duerme siempre en el suelo, pues no puede subir a la cama hasta que haya terminado el viaje y haya vuelto de nuevo a su casa 69 .

En la Ciudad Sagrada lo recibe un hospedador que [56] él no conoce, pues allí hay hospedadores convenidos de cada ciudad y este nombramiento lo reciben en su patria por herencia de linaje. Los asirios llaman a estos maestros, porque les instruyen en todo.

[57] Hacen sus sacrificios no en el propio templo, sino que, después de presentar la víctima ante el altar y hacer las libaciones, la llevan de nuevo viva a su casa y allí la sacrifican y hacen las plegarias.

[58] Hay esta otra forma de sacrificio: coronan las víctimas con guirnaldas, las dejan caer vivas desde el vestíbulo y con la caída se matan. Algunos incluso dejan caer allí a sus propios hijos, pero no como a las reses, sino que los ponen en unos sacos de cuero y los empujan con la mano, al tiempo que los insultan diciendo que no son niños sino bueyes 70 .

[59] Todos se hacen marcas, unos en las manos y otros en los cuellos y de aquí que todos los asirios llevan señales 71 .

[60] Hacen también otra cosa, en la que coinciden con un solo pueblo de Grecia, los de Trecén. Voy a contar lo que hacen. Los de Trecén impusieron a sus muchachas y mancebos la norma de no casarse sin ofrecer antes sus cabelleras cortadas a Hipólito, y así lo hacen. Esto ocurre también en la Ciudad Sagrada. Los muchachos ofrecen las primicias de sus barbas y dejan que a los niños les crezcan sus rizados cabellos, consagrados desde sus nacimiento; éstos, una vez que se han presentado en el templo, los cortan y los depositan en vasos, unos de plata, otros de oro, los clavan en el templo y se marchan, después de haber inscrito cada uno su nombre. Esto es lo que hice yo también cuando era joven, y todavía están mi bucle y mi nombre en el santuario 72 .


1 Se trata de Hierápolis, que significa en griego «ciudad santa» y en las monedas aparece como Hierópolis. Está situada al NO. de Alepo, a quince millas romanas del Éufrates y unas ciento quince de Samósata, lugar de nacimiento de Luciano. Se le dio el nombre de Hierópolis en tiempo de Seleuco Nicátor, pero no perdió su antiguo nombre sirio de Mabog. Luciano no la identifica, como hacen Filóstrato y Amiano, con la «antigua Nino».

2 La confusión entre asirio y sirio se remonta a Heródoto, que dice que «sirio» es el equivalente griego del bárbaro «asirio» (HERÓD ., VII 63).

3 En su Astrología, Luciano atribuye igualmente a los egipcios prioridad sobre los caldeos en el estudio de las estrellas. En ambos casos, su punto de vista, sorprendente en un sirio, era corriente en su época, como puede comprobarse, por ejemplo, en DIODORO , I 9, 6.

4 Se trata del dios Melkart. Los sacerdotes le contaron a Heródoto que el culto se estableció al fundarse la ciudad y que en su época (ca. 430 a. C.) tenía una antigüedad de dos mil trescientos años (HERÓD ., II 44).

5 El emperador Heliogábalo, que tomó nombre del dios asirio Elagábal, considerándose el sol, trajo a Astarté la Luna desde Fenicia y se casó con ella (HERODIANO , V 6, 3-5). Pero ella no fue originariamente la Luna, y en Babilonia, como Istar, tenía como emblema una estrella, el planeta Venus.

6 El templo contenía, al menos en época posterior, una pintura con el episodio de Europa (AQUILES TACIO , I 1). Esta historia está también localizada en Tiro, donde se enseñaba la casa de Agenor y el cenador de Europa (ARRIANO , Anábasis II 24, 2; NONNO , Dionis. XL 353 ss.), y en el s. VIII el pueblo lloraba el rapto de Europa, en una fiesta llamada kakḕ opsinḗ. El nombre de Europa se considera griego; los testimonios no son suficientes para decidir si este mito es cretense o fenicio.

7 En este templo de Heliópolis (Baalbek) se daba culto a un dios que originalmente parece que fue Hadad, pero luego, por sincretismo con el dios Sol y con el sirio «Apolo» fue adorado por todas partes como Júpiter Heliopolitano. El culto, dice MACROBIO (Saturn.