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BIBLIOTECA CLÁSICA GREDOS, 138


Asesor para la sección griega: CARLOS GARCÍA GUAL .

Según las normas de la B. C. G., la traducción de este volumen ha sido revisada por PILAR MARTÍNEZ LASSO .

© EDITORIAL GREDOS, S. A.

Sánchez Pacheco, 81, Madrid, 1996.

www.editorialgredos.com

REF. GEBO248

ISBN 9788424931773.

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SOBRE LA DIOSA SIRIA

Obra cuya atribución a Luciano plantea dudas, ya que se considera escrita posteriormente. En ella Luciano imita a Heródoto en lenguaje y estilo, aunque sin pretender hablar por otra persona y no por sí mismo. Describe el famoso santuario de Atargatis en Hierápolis de Siria con un respeto que no podríamos esperar en un simpatizante de Epicuro y de los cínicos. Utiliza tanto su propia observación como la información que le dan los sacerdotes. Durante mucho tiempo se consideró espuria porque parecía contradictoria con los puntos de vista religiosos de Luciano y su supuesta tendencia a despreciar todo lo que no fuera clásico. En las últimas décadas la opinión se ha inclinado a su favor, y la mención por Galeno de un Luciano que imitaba a otro escritor jónico, Heráclito, puede considerarse decisiva.

Cualquiera que sea la conclusión que esto implique sobre sus creencias religiosas, sí es un triunfo para su capacidad de observación y su independencia de sus ascendientes clásicos. Se ha observado hace tiempo que algunos de sus detalles fueron confirmados por otros testimonios literarios, como Plinio el Viejo y Eliano, pero la evidencia arqueológica ha añadido mucho más. La «Señal » que cita como situada entre las imágenes de «Hera» y de «Zeus» la conocemos ahora por algunas representaciones. Su descripción de un espléndido manto del Sumo Sacerdote y la tiara de oro han sido confirmados por el relieve de la propia Hierápolis. Cuando cuenta cómo se cortó el cabello y lo ofrendó en un vaso de metal precioso, parece describir el mismo ritual con el que un hombre de Citio en Chipre unos mil años antes se cortó el pelo y lo dedicó a Astarté en un vaso de arcilla.

Se mantiene el problema aparente de las contradicciones de Luciano en cuestiones de religión. Un recurso fácil es invocar la ironía y ver en su solemnidad una burla abierta o disimulada. Desde luego el humor está presente, y aunque parece principalmente dirigido al manierismo de Heródoto, afecta también al santuario, o más bien al narrador que toma tales cosas en serio: el efecto es completamente diferente cuando Arriano adopta el estilo de Heródoto para describir los espectáculos y la geografía de la India. Sin embargo, que ambos autores y algunos de los historiadores ridiculizados en el ensayo Cómo debe escribirse la historia pudieran imitar a Heródoto, sugiere que la burla no es el motivo principal de Luciano. Como un «asirio» culto, orgulloso de su ciudad nativa y de su origen étnico, contribuye tanto a impregnar el mayor santuario del norte de Siria con un aura herodotea como a llevarlo, como hizo Heródoto con las reliquias de Egipto, bajo el palio del helenismo y de la antigüedad.

El movimiento arcaizante de los siglos II y III tenía mucha relación con los cultos, y hombres eruditos investigaron las leyendas de las ciudades de la diáspora griega, tales como Egas en Cilicia. Luciano no pretende que el santuario de Atargatis sea otra cosa que bárbaro en su origen, pero explicando sus antigüedades a la manera de Heródoto fracasa en ello.

Luciano limita sus relatos únicamente a mitos, objetos y prácticas de culto, y los milagros menores a los que da crédito, como estatuas que sudan, la levitación y otros parecidos son únicamente una ligera concesión a las creencias populares.

El tratamiento que da Luciano a los oráculos, aunque implicado en el que da a los dioses, tiene distinto fin y carácter. Por lo general su escepticismo sobre los dioses es silencioso y su humor a sus expensas es amistoso. En cambio, la existencia de los oráculos la adscribe a las debilidades humanas, obra de la picaresca o de la credulidad. Su antipatía a los oráculos es fundamental en una de sus obras maestras, el ataque contra Alejandro de Abonutico, pero también está presente en algunas otras obras.

Hay en Siria una ciudad no muy distante del río Éufrates [1] que se llama Sagrada, y está dedicada a la Hera de Asiria 1 ; en mi opinión, la ciudad no tuvo este nombre desde el principio con su fundación, sino que antiguamente era otro y, más tarde, cuando surgieron los grandes santuarios de la diosa, llegó a esta denominación. Pues bien, referente a esta ciudad, me propongo decir cuanto hay en ella; hablaré también de las costumbres que siguen en sus ritos, las fiestas que celebran y los sacrificios que llevan a cabo. Voy a referirme también a los relatos que cuentan sobre los que establecieron el lugar sagrado y cómo tuvo lugar la construcción del templo. Escribo esto siendo asirio 2 , y, de cuanto relato, una parte la vi personalmente y, en cuanto a la otra, recibí información de los sacerdotes, cuanto yo refiero anterior a mi propia época.

De cuantos hombres conocemos, los egipcios fueron [2] los primeros, según se dice, en tener el concepto de dioses, en crear santuarios y recintos consagrados y en establecer días festivos. Fueron los primeros que conocieron nombres sagrados y crearon relatos del mismo tipo. No mucho tiempo después los asirios oyeron a los egipcios relatos referidos a los dioses y levantaron santuarios y templos, en los que también colocaron imágenes y pusieron estatuas de madera 3 . Pero antiguamente, incluso entre los egipcios, los [3] templos carecían de estatuas, y hay en Siria templos casi tan antiguos como los egipcios, de los que he visto la mayor parte, y especialmente el de Heracles en Tiro, pero no del Heracles que los griegos celebran en sus cantos, sino que el que yo digo es mucho más antiguo y es el patrono de Tiro 4 .

[4] En Fenicia hay otro gran templo, que tienen los sidonios. Según ellos afirman, es de Astarté, y Astarté, en mi opinión, es la Luna 5 . Pero según me contó un sacerdote pertenece a Europa, hermana de Cadmo; me dijo que ésta era hija del rey Agenor y, cuando desapareció, los fenicios la honraron con un templo para su culto y contaban sobre ella un relato sagrado: debido a su hermosura Zeus la deseaba y, cambiando su aspecto por el de un toro, la raptó y con ella llegó a Creta. La misma historia se la oí también a otros fenicios, y la moneda que usan los sidonios tiene grabada a Europa sentada sobre el Toro Zeus, pero no reconocen que el templo sea de Europa 6 .

Los fenicios tienen también otro templo no asirio, sino [5] egipcio, que llegó a Fenicia desde Heliópolis. Yo no lo he visto, pero también éste es grande y antiguo 7 .

Vi también en Biblos un gran templo de Afrodita de [6] Biblos, en el que celebran ceremonias en honor de Adonis; también fui informado de estas ceremonias 8 . En efecto, ellos afirman que el suceso del jabalí referente a Adonis ocurrió en su propia tierra, y en recuerdo de esta desgracia cada año se dan golpes y se lamentan y celebran ceremonias y declaran grandes duelos en el país. Y cuando dejan de golpearse y de gemir, primero ofrecen sacrificios a Adonis como si hubiera muerto y luego, al día siguiente, cuentan que está vivo y lo sacan al aire y se afeitan las cabezas, como los egipcios cuando muere Apis 9 . Las mujeres que no quieren afeitarse, pagan la siguiente multa: en un día determinado se ofrecen para la venta de su belleza; el mercado sólo está abierto a los extranjeros, y el sueldo se convierte en ofrenda a Afrodita 10 .

[7] Por otra parte, algunos hombres de Biblos afirman que Osiris el egipcio está enterrado entre ellos, y todos los duelos y las ceremonias se celebran en honor de Osiris y no de Adonis 11 . Voy a explicar el motivo por el que tienen estas creencias. Una cabeza llega cada año de Egipto a Biblos en una navegación de siete días y los vientos la llevan con gobernación divina. No tiene ninguna desviación, sino que arriba únicamente a Biblos; es todo maravilloso y ocurre cada año, como ocurrió estando yo presente en Biblos, y pude ver la cabeza de Biblos 12 .

[8] Todavía hay otra maravilla en la comarca de Biblos. Un río que se llama Adonis desemboca en el mar desde el monte Líbano. El río todos los años se pone rojo como la sangre y después de perder su color natural irrumpe en el mar y enrojece la mayor parte del litoral y señala el duelo a los de Biblos 13 . Cuentan que en estos mismos días Adonis es herido en el alto Líbano y su sangre al correr enrojece al río y da nombre a la corriente. Esto es lo que dice la mayoría. Pero a mí un hombre de Biblos, que parecía decir la verdad, me contó otra causa del suceso. Así me dijo: «El río Adonis, ¡oh, extranjero!, atraviesa el Líbano, y la tierra del Líbano es completamente rojiza; cuando se levantan en estos días vientos tempestuosos, arrastran hacia el río la tierra, que es como el bermellón, y la tierra lo hace sanguinolento. Y la causa de este suceso no es la sangre, como dicen, sino la tierra». Esto es lo que me dijo el de Biblos, y aunque sea cierto lo que contaba a mí me parece maravillosa la coyuntura del viento.

Subí también al Líbano desde Biblos en una jornada, [9] al enterarme de que allí había un antiguo santuario de Afrodita, que había mandado construir Cinires; vi el templo, y era antiguo 14 .

Estos son los santuarios antiguos y grandes de Siria, [10] pero aun siendo tantos yo creo que ninguno es mayor que los de la Ciudad Sagrada, ni hay otro templo más santo ni otro territorio más sagrado. Hay también en él obras muy valiosas, ofrendas antiguas, numerosas maravillas y esculturas de la diosa en madera magníficas. Además, la divinidad se manifiesta evidentemente entre ellos, pues las esculturas de madera sudan por sí solas, se mueven y profetizan y con frecuencia surgió un grito en el templo cuando el recinto estaba cerrado y muchos lo oyeron. Y en cuanto a riqueza es el primero de los que yo conozco, pues les llega mucho dinero de Arabia y de los fenicios y babilonios y mucho también de Capadocia, más el que traen los cilicios y también los asirios. Yo vi el que está oculto en el templo, muchas vestiduras y otras cosas que se seleccionan por su plata o por el oro. Y fiestas y solemnidades ninguna otra comunidad humana ha organizado tantísimas como éstos.

[11] Al preguntar yo cuántos años tiene el templo y qué diosa creen que es, contaban muchas historias, unas divinas, otras públicas, otras claramente fabulosas; unas eran de origen extranjero, otras coincidían con los griegos. Yo voy a contarlas todas, pero no acepto ninguna.

[12] La mayor parte afirma que Deucalión el escita 15 fundó el santuario, el mismo Deucalión en cuyos tiempos ocurrió el gran diluvio. Acerca de Deucalión oí un relato que los griegos cuentan en su memoria. El relato es el siguiente:

Esta generación, la de los hombres de ahora, no es la primera, sino que aquélla pereció entera y ésta es la segunda generación, que, procedente de Deucalión, se multiplicó. Y de los primeros hombres cuentan lo siguiente: eran muy malvados y cometían actos impíos, ya que no respetaban los juramentos ni acogían a los extranjeros, ni amparaban a los suplicantes, por lo que les llegó la gran tribulación: al punto la tierra envió muchísima agua, se produjeron enormes lluvias, los ríos desembocaron crecidos y el mar creció muchísimo, hasta que todo se convirtió en agua y todos perecieron, excepto Deucalión, único mortal que quedó para la segunda generación por su buen consejo y su piedad. Su salvación fue como sigue: en una gran arca que tenía hizo embarcar a sus hijos y a sus mujeres y embarcó él mismo; al embarcar le llegaron cerdos, caballos, leones, serpientes y cuantos animales habitan en la tierra, todos por parejas. Él los aceptó a todos, y no le hacían daño, sino que entre ellos surgió una gran amistad por gracia divina; en una sola arca navegaron todos, mientras el agua se impuso. Esto es lo que cuentan los griegos sobre Deucalión 16 .

De lo que ocurrió más tarde, hombres de la Ciudad [13] Sagrada cuentan un relato muy digno de admiración, cómo, en su territorio, se produjo una gran grieta que filtró toda el agua. Y Deucalión, cuando ocurrió esto, levantó altares y un templo sobre la grieta, consagrado a Hera 17 . Yo también vi la grieta, que está bajo el templo, y es muy pequeña. Ahora bien, no sé si antes era grande y ahora se quedó así, pero la que yo vi es pequeña.

Como recuerdo del acontecimiento hacen lo siguiente: dos veces al año llega agua del mar al templo; la traen, no sólo sacerdotes, sino toda Siria y Arabia y acuden al mar muchas personas de más allá del Éufrates, y todos traen agua; primero la vierten en el templo y luego va a caer en la grieta y ésta, aun siendo pequeña, admite una gran cantidad de agua. Hacen esto asegurando que Deucalión estableció esta costumbre en el santuario, para que fuera recuerdo de la tribulación y del beneficio 18 .

[14] Tal es el antiguo relato entre ellos relativo al templo. Otros, en cambio, creen que Semíramis de Babilonia, de la que hay muchas obras en Asia, fue la que mandó hacer esta fundación, y no para Hera, sino para su propia madre, de nombre Derceto 19 . Yo vi una imagen de Derceto en Fenicia, extraña maravilla. La mitad era mujer, pero lo que va de los muslos a las puntas de los pies se extiende como una cola de pez 20 . En cambio, la imagen que hay en la Ciudad Sagrada es toda ella mujer y para ellos las garantías del relato no son totalmente evidentes. Consideran como cosa sagrada a los peces y nunca los tocan; comen toda clase de pájaros, pero sólo a las palomas no las comen, sino que para ellos son sagradas 21 . Y hacen esto a causa de Derceto y Semíramis, la primera porque Derceto tiene forma de pez, y la otra porque al final Semíramis se convirtió en paloma 22 . En lo que a mí respecta, puedo aceptar que el templo sea obra de Semíramis, pero no puedo dejarme convencer de que esté consagrado a Derceto 23 , pues también algunos egipcios se abstienen de comer pescado y esto no lo hacen por agradar a Derceto 24 .

Hay otra historia sagrada que yo oí a un sabio, a saber, [15] que la diosa es Rea y el templo fue obra de Atis. Atis era lidio de estirpe y fue el primero que instruyó en las ceremonias a Rea-Cibeles; todos los ritos que celebran los frigios, los lidios y los samotracios, los aprendieron de Atis. Pues bien, cuando Rea lo castró, dejó de vivir como un hombre, se transformó en una mujer, vistió indumentaria femenina y recorría toda la tierra celebrando ritos y contando lo que le había sucedido, mientras dirigía a Rea sus cánticos de plegaria. En estas circunstancias llegó a Siria y como las gentes de más allá del Éufrates no lo aceptaban ni a él ni a sus ceremonias, fundó el santuario en este lugar. Y la prueba de ello es que la diosa es muy parecida a Rea, pues la transportan leones, tiene un tambor y lleva una torre en su cabeza, como los lidios representan a Rea. También hablaba de los galos que hay en el templo, diciendo que los galos no rinden culto a Hera, sino a Rea-Cibeles e imitan a Atis 25 .

[16] Pero, en mi opinión, todo esto tiene muy buena apariencia, pero no es verdadero, pues oí también otro motivo de la castración mucho más digno de crédito. Me gusta lo que cuentan acerca del santuario, que está muy de acuerdo con los griegos, en la creencia de que la diosa es Hera y el santuario obra de Dioniso, hijo de Sémele. Porque, sin duda, Dioniso llegó a Siria en el viaje que le llevó a Etiopía y hay en el templo muchas pruebas de su fundación por Dioniso, entre ellas vestiduras bárbaras, piedras preciosas de la India y colmillos de elefantes, que Dioniso trajo de Etiopía; hay en los propileos dos falos enormes en los que está inscrito lo siguiente: «Yo, Dioniso, ofrecí estos falos a mi madrastra Hera» 26 . En lo que a mí se refiere esto es suficiente, pero voy a decir también otra cosa que hay en el templo como ceremonial de Dioniso. Los griegos, en el culto a Dioniso, levantan falos, que sustentan sobre ellos hombres pequeños hechos de madera, con grandes vergas, y los llaman marionetas 27 ; también hay de éstos en el templo; a la derecha del recinto está sentado un hombre pequeño de bronce con un gran miembro.


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