Es muy difícil datar con precisión el drama satírico El Cíclope, único testimonio íntegro que se nos ha conservado del género. Según unos críticos, la obra es un producto juvenil del poeta; hay otros, sin embargo, que piensan que es una composición de madurez o tardía, basándose en una serie de razones de estilo y de estructura, como el uso simultáneo de tres actores.
El drama satírico. — El drama satírico es una pieza teatral de carácter festivo y alegre, cuya característica fundamental reside en el hecho de que el Coro está compuesto por Sátiros o Silenos. Por los testimonios literarios y, especialmente, por las figuras de los vasos griegos podemos ver que un Sátiro o un Sileno es una figura humana con rasgos animalescos. En ocasiones, la parte inferior del cuerpo es como la de un caballo, otras veces es representado como un macho cabrío. En ambos casos, su cola es muy larga y caballuna, y el miembro viril, siempre en posición erecta, es de proporciones sobrehumanas. Otra característica suele ser el pelo encrespado y la barba muy negra. Originariamente estos seres eran divinidades de la naturaleza, a las que los antiguos atribuían la propiedad de excitar la fertilidad del suelo. Por ello, se les representaba danzando y gesticulando al son de la flauta por valles y montañas. Con posteridad, cuando en Grecia irrumpió el culto orgiástico de Dioniso, estas criaturas fueron asimiladas al cortejo festivo del dios.
El drama satírico nació probablemente de una adaptación de un primitivo canto lírico (k mos) entonado por Sátiros a los esquemas de la tragedia ática, que poseía ya una estructura plenamente desarrollada, con su prólogo, sus estásimos y sus episodios. La fecha en que esta composición se incluyó en los certámenes teatrales de Dioniso como cuarta pieza de la tetralogía debió de ser hacia el año 500 a. C., como único elemento estrictamente dionisíaco del drama ático. El mito heroico constituye la temática del drama satírico, al igual que acontecía en la tragedia, si bien cargando el énfasis en los aspectos burlescos y humorísticos de la leyenda. El introductor en Atenas de este género fue Prátinas de Fliunte, autor, al parecer, de 32 composiciones de este género, del que sólo El Cíclope se nos ha transmitido intacto y buena parte de Ichneutai o Los Sátiros cazadores de Sófocles.
La leyenda. — El mito del héroe inteligente, en este caso Odiseo, que, recurriendo a la agudeza y al engaño, logra derrotar a un ser muy superior en fuerza, como el Cíclope, era muy corriente en el acervo mítico de los países primitivos. El tema objeto del drama de Eurípides arranca del famoso pasaje de la Odisea (IX 105-505), en el que se narran las peripecias de Odiseo para derrotar al terrible gigante. Otro precedente lo constituye también el himno homérico titulado Dioniso o Los Ladrones, y en la Teogonía hesiódica (139) se nos habla de tres Cíclopes pastores, con un solo ojo, Brontes, Estéropes y Arges, hijos de Urano y Gea. También se ocuparon de esta leyenda Aristias, hijo de Prátinas, Cratino que compuso un Odiseo y el poeta siciliano Epicarmo que escribió una obra titulada Cíclope.
Resulta evidente a primera vista que Eurípides se ha apoyado, para llevar a cabo su recreación de tan conocidas aventuras, en el episodio homérico y, en algunos aspectos, en el himno homérico antes aludido; mas, como era de esperar, la nueva estructura dramática impuso al trágico una serie de innovaciones respecto al relato de la Odisea. El tiempo dedicado a la acción se reduce a unas pocas horas y no se desarrolla, como en Homero, en una noche y dos días. El encuentro entre el gigante Polifemo y Odiseo tiene lugar delante de la cueva, mientras que, en la Odisea, el héroe entra en la cueva con la intención de aprovisionarse y, al no hallar en ella al Cíclope, espera hasta que llegue. Una elemental exigencia teatral condiciona el comportamiento de Polifemo contra los griegos, ante las acusaciones que Sileno dirige contra ellos. Mientras en la Odisea el gigante da buena cuenta de dos griegos nada más enterarse de los cargos que les imputa Sileno, en el drama satírico reacciona recurriendo a las palabras, como era lógico esperar. En el episodio homérico el Cíclope cierra el acceso a la cueva con una enorme roca: en la versión teatral euripidea la entrada de la gruta tiene que estar despejada, a fin de que el héroe tenga la posibilidad de entrar en ella y salir, para narrar los horrores que el monstruo está cometiendo con sus compañeros. Los Cíclopes, además, no son presentados, al igual que en el relato homérico, como simples pastores, sino también como antropófagos. Polifemo no se alimenta sólo de la leche de sus rebaños, sino que se dedica también a cazar animales salvajes.
Valoración de la obra. — El propósito que perseguía el drama satírico era, evidentemente, provocar la risa del auditorio, presentando en escena temas que se prestaban a un tratamiento festivo. Para conseguirlo, el poeta contaba con la colaboración del Coro de Sátiros, siempre dispuesto a la chanza, al doble sentido, a la burla e incluso a la expresión obscena, dirigido por un Sileno embustero, muy dado a la bebida y a los placeres del amor. Pero las figuras más interesantes de esta obra son Odiseo y el gigante Polifemo, caracterizadas con mucha precisión y adaptadas, en su forma de actuar y en su léxico, a las circunstancias contemporáneas, lo cual contribuiría, en medida no exigua, a acrecentar la diversión del público. Odiseo es presentado por el poeta con su astucia peculiar y con una cierta dignidad heroica que contrasta con la constante actitud engañosa de Sileno. Pero el mayor grado de comicidad radica en la figura de Polifemo, menos fiero que el de los poemas homéricos y hasta con un cierto aire burgués, conocedor de las leyes de hospitalidad, aunque no las cumpla, y al día en los relatos concernientes a la guerra de Troya. Ver en escena a este gigantón hecho un pelele por efectos del vino provocaría las carcajadas de los espectadores.
Digamos, por último, después de estas escuetas pinceladas sobre los personajes, que, a juzgar por El Cíclope, el drama satírico era algo más que pura diversión; en él, del mismo modo que en la tragedia, se debaten temas de actualidad, de contenido filosófico y moral. Es claro que, a lo largo de toda la obra, se filosofa, usando incluso la retórica del momento, sobre dos modos de vida totalmente contrapuestos. El Cíclope representa la vida natural y sencilla, en la que la costumbre y las leyes no cuentan en absoluto. Odiseo es la encarnación de un ideal de vida dominado por la razón, la convención y la ley, es decir, el ideal de la comunidad ateniense. Cualquier espectador del siglo V descubriría en El Cíclope, a cada paso, ecos de las enconadas polémicas de las diversas ramas de la ilustración sofística. Después de acabada la representación, los atenienses, tan amantes de la disputa, defenderían con abundancia de argumentos sus respectivas ideas: unos ensalzarían el equilibrado ideal racionalista de Protágoras, que armoniza la naturaleza y la convención; otros, por el contrario, los de ideas más radicales, defenderían la supremacía de la forma de vida que sigue los designios marcados por la naturaleza, en la cual la ley, que protege a los débiles, no puede hallar cabida. Por fortuna, el espectador de la Atenas del siglo v, aunque en ciertas ocasiones fuera al teatro a pasarlo bien, parece que era más inquieto que el espectador medio de hoy que asiste a una representación divertida e intrascendente.
Estructura de la obra. — Un drama satírico, igual que una tragedia griega, consta de partes dialogadas llamadas Episodios y partes eminentemente líricas, especialmente los Estásimos o cantos líricos entonados por el Coro (con intervención episódica, a veces, de los personajes), formados por Estrofas y Antístrofas en perfecta responsión. El Estásimo se cierra, por lo general, con un Epodo, a modo de conclusión con estructura métrica independiente. El Kommós, que aparece sobre todo en la tragedia, es un diálogo lírico de carácter trenético, es decir, triste. La primera aparición del Coro en escena se llama Párodo. La obra suele abrirse, sobre todo en Eurípides, con un Prólogo de carácter informativo y se cierra con un É xodo, que presenta el desenlace de la trama.
PRÓLOGO (1-40). Recitado por Sileno.
PÁRODO (41-81). Cantada por el Coro de Sátiros.
EPISODIO l.° (82-335). Consta de cinco escenas entre Sileno y el Coro, Odiseo, Sileno y el Coro; Odiseo y el Coro; Sileno, Odiseo y el Coro; Cíclope, Odiseo, Sileno y Coro.
ESTÁSIMO 1.° (356-374). El Coro, aterrorizado, protesta contra el modo de proceder de su amo, el Cíclope.
EPISODIO 2.° (375-482). Diálogo entre Odiseo y el Coro.
ESTÁSIMO 2.° (483-518). La primera parte cantada por el Coro, la segunda, por el Coro y el Cíclope.
EPISODIO 3.° (519-607). Diálogo entre Odiseo, El Cíclope y Sileno. Diálogo entre Odiseo y el Coro.
ESTÁSIMO 3.° (608-623). El Coro entona un canto de alegría por su futuro regreso a la patria.
EPISODIO 4.° (624-655). Escena entre Odiseo y el Coro.
ESTÁSIMO 4.° (656-662). El Coro acompaña con su canto la acción que se está desarrollando dentro de la cueva.
ÉXODO (663-709). Escena entre el Corifeo, el Cíclope y Odiseo.
NOTA BIBLIOGRÁFICA
G. MURRAY , Euripidis Fabulae, I, Oxford, 1902.
L. MÉRIDIER , Euripide. Le Cyclope, Alceste, Médée, Les Héraclides, París, 1926.
J. DUCHEMIN , Le Ciclope, París, 1945.
A. CINQUINI , Euripide. Ciclope. Introduzione e Commento, Milán, 1969.
C. DIANO , El teatro greco. Tutte le tragedie, 2.a ed., Florencia, 1975.
NOTAS SOBRE LAS FUENTES
Pasajes en los que no hemos seguido la edición de Murray:
| Edición de Murray | Lección seguida por nosotros | |
| 39 κώμοι | κώμοις (Bothe) | |
| 45; | , (Méridier) | |
| 56 σποράς | τροϕάς (Wieseler) | |
| 74 οἰοπολεîς; | οἰοπολ ν (Nauck) | |
| 235 κ τα | κατὰ (Canter) | |
| 245 ἔδοντος | διδόντες (Heath) | |
| 324 ἔχων | ἔχω (Codd.) | |
| 430 Δαναίδων | Ναίδων (Casaubon) | |
| 499 δεμνίοις τε ξανθόν | δειμνίοσί τ’ ἄνθος (Meineke) | |
| 514 Λύχνα δ’ ἀμμένον δαία σὸν | λύχνα δ’ ἀμμένει δαία σὸν (Codd.) | |
| 515 χρόα χὼς† | χρόα (Codd.) γ’ ὡς (Dindorf) | |
| 546 καταβάλῃ | καταλάβῃ (LP) | |
| 588 πεπωκότι | πεπωκότα (Codd.) | |
| 593 sin puntuación | (Méridier) | |
| 594 κοὐδὲν | δ’ οὐδὲν (Méridier) | |
| 635-641 ΧΟ α, β, γ, δ | HM, α, β (Méridier) | |
| 701 λέγεις | λέγω (LP) |
О проекте
О подписке
Другие проекты