Una nota del códice Parisinus 7975 sitúa nuestro actual capítulo XX en el primitivo libro XIV de Petronio. En otro códice, el Parisinus 7989, es decir, el famoso Traguriensis , consta (?) que la Cena es tan sólo un fragmento de los libros XV y XVI de la obra primitiva. Si estos datos fueran exactos, nos faltarían por lo menos trece libros en su totalidad: sólo tendríamos tres, y éstos con múltiples lagunas, es decir, algo así como la sexta parte del original, según los cálculos más optimistas 8 .
Cerraremos este apartado de dudas con unas palabras sobre el nombre del novelista y el título de su obra.
El único nombre seguro de nuestro autor es el de Petronio. Como praenomen se le han atribuido los de Titus , o Caius o Publius ; ya nuestro Gonzalo de Salas, en el prólogo de su edición de 1629, discute las razones en que se pretende fundar tales atribuciones. Como cognomen suele dársele el de Arbiter , que en el texto de Tácito, antes referido, más bien parece una aposición calificativa: «Petronio, árbitro (= Arbiter ) de la elegancia». El último trabajo que conocemos sobre esta cuestión 9 sostiene que el autor de El Satiricón se llamaba Titus Petronius Niger , que fue cónsul alrededor del año 62.
En cuanto al título de la novela, parece seguro el de Satiricón que le da el más antiguo de los códices, el Bernensis 357 (siglo IX ); otros manuscritos, por ejemplo el Parisinus 8049 (siglo XII ), hablan de «Sátiras». «Satiricón» es una forma griega, en genitivo plural, que llevan varias novelas griegas, el Ephesiacón de Jenofonte de Éfeso, el Aethiopicón de Heliodoro, etc. Debe entenderse que estos adjetivos sustantivados en genitivo estarían, en principio, regidos por el sustantivo libri , es decir, «libros de temas satíricos, efesíacos, etíopes, etc.».
4.
El escritor
Unos párrafos de El Satiricón (capítulo 132) definen muy claramente el ideal artístico de Petronio. Reclama para el escritor sencillez, naturalidad y franqueza en la descripción de la vida humana tal cual es: «¿Por qué, Catones, me miráis con ceño fruncido y condenáis mi obra de una franqueza sin precedentes? Aquí sonríe, sin mezcla de tristeza, la gracia de un estilo limpio, y mi lengua describe sin rodeos el diario vivir de las gentes».
«Nada hay tan falso como un necio prejuicio de la gente, ni tan insensato como una fingida austeridad».
Este programa del más puro realismo está plenamente logrado en la novela. El Satiricón es un modelo y tal vez el más perfecto del realismo en la literatura latina. No faltan ciertamente otros muchos cuadros realistas, principalmente entre los satíricos; pero éstos, con la forma burlona y la forma poética, mixtifican un tanto la pura descripción. Petronio en cambio no añade aditivos: parece hacer consistir el arte del escritor en la reproducción pura y simple de las cosas que imagina tener a la vista. Las escenas populares, las conversaciones anodinas, las aventuras groseras, las costumbres inmundas que llenan su libro, le parecen interesantes por sí mismas. Como un realista contemporáneo mira y describe objetivamente cosas ajenas al mundo aristocrático al que verosímilmente pertenece y para el cual escribe. El estilo de Petronio, sus medios expresivos, están en total acuerdo con la materia que trata. Todos los tonos son oportunamente mezclados: el cómico y el trágico, el burlesco, el patético. Expresiones solemnes y retóricas se funden o alternan con otras de la más baja trivialidad. De la complejidad de elementos fantásticos y lingüísticos surge un arte nuevo, con un aspecto sin duda barroco, pero con el genio inconfundible de la fuerza creadora.
Para Petronio, como para los insuperables escritores de nuestra picaresca, la vulgaridad de los temas no implica vulgaridad en la ejecución. Petronio conoce el arte de escribir y maneja la lengua del Lacio con una maestría insuperable. Es cierto que los gramáticos tienen especial predilección por Petronio, en quien ven una mina de «incorrecciones» y giros que «anuncian» las lenguas románicas; es de rigor que unas cuantas páginas de Petronio figuren en toda antología de latín vulgar. Pero ello no ha de llamar a nadie a engaño. En realidad, en Petronio hay dos estilos notoriamente distanciados: el del propio Petronio, que es estilo de gran señor, y el que Petronio presta a sus personajes plebeyos, en cuya boca abundan las incorrecciones morfológicas y los giros sintácticamente inadecuados. Este desdoblamiento estilístico es una gran novedad en la literatura latina. Anteriormente se consideraba indispensable la unidad de tono a lo largo de una obra. Por ello, en una comedia todos los personajes, cultos o ignorantes, señores o plebeyos, hablan exactamente el mismo lenguaje: la educación —la educación del escritor, se entiende— los iguala a todos, y todos se expresan en la mejor latinidad del sermo urbanus ; los historiadores, por afán de unidad estilística, redactan a su modo los discursos que ponen en boca de sus personajes, aunque más de una vez tuvieran a mano los discursos «reales» pronunciados por ellos. Petronio es el primero en romper con tal norma estilística: hace hablar y actuar a los personajes conforme a su ambiente social y a la formación que les corresponde.
5.
Ediciones
Hemos citado antes las ediciones que se recomiendan por su interés histórico. Entre las de mayor interés científico, hay que recordar especialmente: la editio maior de F. Bücheler (Berlín, Weidmann, 1862; reimpresión en 1958); la editio minor de F. Bücheler-W. Heraeus (con numerosas reimpresiones); la de A. Ernout (colección «Belles-Lettres», 1929, con sucesivas reimpresiones); la de K. Müller (Munich, 1961; reimpresión en 1965); la de M. Díaz y Díaz, con traducción española, dos volúmenes («Alma Mater», Barcelona, 1968-69); la muy reciente de C. Pellegrino, con comentario (Roma, 1975).
Abundan igualmente las ediciones por separado de la Cena de Trimalción. Es muy valiosa, entre otras, la de L. Friedlánder (con comentario y traducción alemana, Leipzig, 1891, reeditada posteriormente). Sin texto latino, es magnífico el comentario de P. Perrochat: Le Festin de Trimalcion : Commentaire exégétique et critique («Les Belles Lettres», 1939).
Léxico: J. SEGEBADE , E. LOMMATZSCH , Lexicon Petronianum (Teubner, 1898; reimpresión en 1962).
Entre las mejores ediciones antiguas de Petronio, suele recordarse la que nuestro González de Salas dedicó al conde-duque de Olivares con introducción, texto, comentario e índices: T. Petroni Arbitri Satiricon Josephi Antoni Gonsali de Salas (Francfort, 1629).
6.
Traducciones castellanas de Petronio
Si hemos de juzgar por el número de ediciones y reediciones que, en versión castellana, tenemos de Petronio, cabe pensar que nunca tuvo Petronio tantos admiradores como en nuestro siglo, y concretamente en la última década.
Tomás Meabe es traductor (a través del francés) del texto que publicó en París (sin fecha). José Menéndez Novella, muy a principios de siglo, publicó El Satiricón o Sátira de costumbres romanas por Tito Petronio Arbiter (sin año; el prólogo lleva la fecha de 1902). Tampoco lleva año una versión de Roberto Robert: Petronio, El Satiricón , Valencia, F. Sempere; a pesar de su mediocridad como traducción y de la lamentable nota introductora «Breve noticia sobre el autor y la obra», el libro ha sido reeditado en 1969 (Valencia, «Ediciones Prometeo»). Anónimo y sin fecha hay un Tito Petronio Arbiter, El Satiricón (Madrid, Vda. de Rodríguez Serra). Como traductor y editor publicó Juan B. Bergua una versión sin originalidad en Ávila (1932; reedición, Madrid, 1964). Sin fecha sale en Buenos Aires una versión de J. G. Krohn; e igualmente en la Argentina aparece en «Clásicos Inolvidables» otra versión, cuya segunda edición lleva la fecha de 1959 (es una reproducción de la de Meabe). En Barcelona (1965) publica Enrique Palau en «Obras Maestras» su versión: Petronio, El Satiricón y otros escritos. En 1966 nos encontramos con Cayo Petronio, El Satiricón , Madrid, EDAF. «Clásicos Aguilar» nos ofrecen el año siguiente una primera traducción con méritos propios, debida al profesor Francisco de P. Samaranch, de la Universidad de Puerto Rico: Petronio, El Satiricón (Madrid, 1967; reedición en 1973). En 1968-1969 aparece en «Alma Mater» la edición crítica y traducción de nuestro colega Manuel C. Díaz y Díaz (dos volúmenes), único autor entre nosotros que ha sopesado su texto y lo ha interpretado en consecuencia. En 1971 vuelve a salir una versión anónima más (firma la introducción León-Ignacio): Petronio, El Satiricón , 1.a edición de bolsillo (Madrid-Barcelona). Y también en Barcelona sale en 1975 la más reciente traducción de Petronio (ed. Lumen).
Esperamos que nuestra interpretación, aún después de tantas otras tan recientes, merezca la atención del lector castellano que aspire a penetrar en la obra apasionante de Petronio.
Hemos seguido el texto latino de A. Ernout, Pétrone : Le Satiricon , París, «Les Belles Lettres», 5.a tirada, 1962.
7.
Petronio en España
La influencia de la novela latina en las letras españolas habría sido —según Menéndez y Pelayo— mínima, y concretamente la de Petronio habría sido nula.
En la Bibliografía Hispano-Latina Clásica de nuestro gran polígrafo hay bajo el nombre de «Apuleyo» exactamente cien páginas de «traducciones», «imitaciones» y «analogías» más o menos remotas en nuestra literatura (tomo VI, págs. 85-184) contra sólo seis páginas en el correspondiente apartado de «Petronio» (tomo VII, págs. 349-354).
Esta desproporción es un claro indicio de que Apuleyo ha tenido en España (y en tiempos pretéritos) más éxito que Petronio; en nuestro siglo, como hemos visto al señalar las traducciones de El Satiricón , se ha producido una notable reacción favorable a Petronio.
Si Collignon ha podido escribir todo un volumen sobre Petronio en Francia (Pétrone en France , París, 1905), no parece existir materia para una obra paralela en España tan interesante como el libro francés.
Sin embargo Menéndez y Pelayo parece haber minimizado demasiado el peso de la novela latina, y sobre todo de la novela de Petronio, en nuestro país. Nos referimos a esta cuestión al tratar de Apuleyo (últimas páginas de nuestra introducción a dicho autor).
NOTA BIBLIOGRÁFICA
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C. GARCÍA GUAL , Los orígenes de la novela , Madrid, 1972.
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P. G. WALSH , The Roman novel. The Satyricon of Petronius and the Metamorphoses of Apuleius, Cambridge, 1970.
II. PETRONIO
A)
TEXTO
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L. FRIEDLÄNDER , Petronii Cena Trimalchionis, Amsterdam, 1960 (reimpresión).
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Léxico
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B)
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J. P. SULLIVAN , The Satyricon of Petronius. A literary Study , Londres, 1968.
1 M. MENÉNDEZ PELAYO , Orígenes de la novela, IV, ed. nacional, Madrid, 1962, pág. 206. Sobre la novela en la antigüedad clásica disponemos de dos libros recientes en España: C. MIRALLES , La novela en la antigüedad clásica, Barcelona, 1968, y C. GARCÍA GUAL , Los orígenes de la novela, Madrid, 1972.
2 Entre ellos figuró el humanista español José Marchena y Ruiz (1768-1820), de Utrera. Fraguó un texto que llenaba una laguna de El Satiricón «con tal destreza que fue reconocido como auténtico por los críticos más autorizados de Alemania» (J. HURTADO , A. G. PALENCIA , Historia de la Literatura Española , 4.a ed., Madrid, 1940, pág. 811); cuando, después, quiso repetir la hazaña añadiendo 40 versos a Catulo, tuvo menos suerte y se descubrió el doble fraude. El texto de Marchena puede leerse en la edición de Díaz y Díaz (Introducción, págs. CIII-CV). Sobre esta falsificación, cf. igualmente MENÉNDEZ PELAYO , Biblioteca de Traductores españoles, III, ed. nacional, Madrid, 1953, 15; y, como estudio general sobre la figura del abate Marchena, ver igualmente MENÉNDEZ PELAYO , Estudios y discursos de crítica histórica IV, ed. nacional, Madrid, 1942, páginas 108-221.
3 U. E. PAOLI , «L’età del Satyricon», Studi Ital. di Filologia Class. 14 (1937), 3-46; E. V. MARMORALE , La questione petroniana , Bari, 1948. Contra su tesis: G. FUNAIOLI , «Ancora sull’età di Petronio», Rendic. Accad. Bologna (1936-37), 46-59; R. BROWING , «The date of Petronius», Classical Review (1949), 12-14; G. BRUGNOLI , «L’intitulatio del Satyricon», Riv. di Cultura Classica e Medioevale 3 (1961), 317-331; etc. Para una exposición más pormenorizada del debate hasta el año 1968 remitimos a la edición que citaremos en su lugar de M. Díaz y Díaz, Introducción, págs. X-XLVI.
4 J. P. SULLIVAN , The Satyricon of Petronius, a literary Study , 1968; P. G. WALSH , The roman novel, 1970; K. F. C. ROSE , The date and author of the Satyricon, 1971; P. GRIMAL , Introducción al Satiricón (traducción de A. Ernout) «Livre de poche», 1972.
5 O. c., p. III.
6 R. MARTIN , «Quelques remarques concernant la date du Satyricon», Rev. des Études Latines 53 (1976), 182-224.
7 A. COLLIGNON , Étude sur Pétrone, París, 1892, págs. 351-356.
8 Sobre las cuestiones aquí planteadas puede consultarse: A. COLLIGNON , Étude sur Pétrone (libro básico para toda la problemática de Petronio); E. PARATORE , Il Satyricon di Petronio , Florencia, 1933; «Petronio del III secolo», Paideia 3 (1948), 261-271; y, entre los autores más recientes, B. E. PERRY , The ancient Romances, Berkeley, 1967, págs. 190 ss.; P. G. WALSH , o. c., pág. 73.
9 K. F. C. ROSE , «The author of the Satyricon», Latomus 20 (1961), 821-25; y, sobre todo, su libro fundamental ya citado, The date and author of the Satyricon, Leyde, 1971.
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