Te dan miedo los diagnósticos; por eso inventas tu propia enfermedad. Tienes miedo a las arañas, al desorden, al vacío. Miedo a la traición, al abandono, al ridículo. Dejas de fumar, evitas volar, enamorarte o acercarte a un balcón. «Seguro que hay que sentirse de veras en peligro para que el mie...